Por Marcela Agustina Ibáñez. Docente de Martillero y Corredor Público e Inmobiliario en la Universidad Siglo 21.

La dinámica en los negocios inmobiliarios, al igual que para el comercio de toda clase de bienes y mercaderías genera actualmente una amplia gama de segmentos pasibles de ser abordados por los profesionales martilleros y corredores, quienes asumen un compromiso social en fidelidad con sus clientes a los efectos de alcanzar el cierre exitoso de sus operaciones, ya sea en la intermediación o con la subasta.

Actualmente, antes de abordar cualquier negociación de bienes, el cliente como primera medida plantea al profesional una serie de interrogantes “cruciales”, ya  que de ello dependerá la decisión de llevar adelante o no el negocio, tales como: ¿Cuánto vale mi propiedad? ¿Cuál es el precio que debo pedir? ¿Cómo sería una posible financiación del precio? ¿Este es un buen momento para ofrecer el bien a la venta?, donde se suscitan simultáneamente un sin número de consultas para el martillero o corredor, las que rondan sobre el precio de un mismo producto, el que eventualmente sería dispuesto para la negociación, ya sea en compra-venta, locación, cesión, leasing, entre otros.

Cabe aclarar que la valuación o tasación es una especialidad que desarrollan los martilleros y corredores, al igual que otros profesionales, la que tiene por finalidad fijar un precio indicativo sobre las cosas, ya sea que se presenten como objetos materiales o inmateriales, capaces de modificar su valor por distintas circunstancias, y que desde el punto de vista jurídico responden al nombre de bienes, aquellos que constituyen parte del patrimonio de un individuo, sean éstos muebles, inmuebles, semovientes, marcas, patentes, etc.

El avance de las tecnologías, el desarrollo de innovadoras gestiones para la comercialización, el impacto del marketing y la comunicación en red, dinamizan los servicios profesionales donde la tarea de tasar o valuar no es una excepción, la que es requerida por el consumidor con ciertas exigencias a los fines de que se demuestre y acredite el “por qué del valor de una cosa”.

Las instituciones de valuaciones a nivel internacional han desarrollado y expuesto los lineamientos esenciales para llevar adelante la especialidad de tasar con eficiencia, tenemos por ejemplo que en Estados Unidos de América, la tarea está regida por Uniform Standards of Professional Appraisal Practice (USPAP) -Estándares Uniformes de la Práctica Profesional de la Valuación-, éstos estándares son desarrollados, interpretados y modificados por el Appraisal Standards Board (ASB) del Appraisal Foundation, quienes se encargan de  ratificar o rectificar por periodos anuales la información y herramientas técnicas,  ya que el propósito de USPAP es: promover y mantener un alto nivel de confianza pública en la práctica de la valuación.

Se considera que “es esencial que los tasadores desarrollen y comuniquen los análisis, opiniones y conclusiones a los destinatarios de sus servicios, de una manera que sea significativa y no engañosa” indica Wilfredo Cruz Lanausse, además dice que “una tasación según USPAP es el acto o proceso de desarrollo de una opinión de valor. Esta debe expresarse numéricamente como una cantidad específica, como un rango de números, o como una relación (por ejemplo, no más que, no menos que) de una valoración previa o de una referencia numérica (por ejemplo, valor de impuesto inmobiliario, valor de la garantía). Un tasador es un profesional del cual se espera que realice servicios de valoración competentemente, de manera independiente, imparcial y objetiva. Tal expectativa se produce cuando los tasadores cumplen con los estándares de la profesión, ya sea por elección o por obligación sobre los servicios que prestan por ley, reglamento o acuerdo con el cliente y/o los usuarios de la valoración”.

Esta visión –que es coincidente globalmente- nos evidencia realmente el grado de profesionalismos que adopta la especialidad de tasador, donde se trabaja sobre la consideración de satisfacer las exigencias que demanda el mercado actual. Es necesario alcanzar el grado profesional requerido, a los efectos de comprender y asumir el compromiso social del tasador y más aún, el impacto que producen las valuaciones en la economía de todo país, región o zona.

En Argentina el avance doctrinario y/o pragmático en términos de tasaciones fue adhiriendo a renovados conceptos, allá por 1947 cuando Emilio Dickmann genera una visión desde el prólogo a la “Ingeniería de la valuación”, traducción de los conceptos vertidos por los autores estadounidenses Anson  Marston y Thomas R. Agg, como así también cuando se consideró también tomar para  la base de formación en la especialidad, los contenidos esbozados en el “Tratado de tasación” de Stanley McMichael, prácticamente para toda Latinoamérica, y la visión considerada desde Lima, Perú en 1949 por UPAV- Union of Panamerican Valuers.

El martillero y corredor están constantemente observando y rescatando metodologías progresistas de valuación, sin perder la mirada de las técnicas homologadas por el Tribunal de Tasaciones de la Nación; se rescatan reglas que exponen organismos internacionales y destacados profesionales independientes, como así también de autores y expositores nacionales, a fin de sumarlas como válidas herramientas técnicas,  para “estar y permanecer” a la altura de las circunstancias en el proceso dinámico que representa la especialidad de tasar; hoy –a modo de ejemplo- se evidencia la destacada función profesional, con la confianza depositada por la Afip a los martilleros y corredores, en la función de tasar, al “certificar valores” para la Ley de Sinceramiento Fiscal de Argentina.

Organizar el conocimiento para la gestión profesional implicará eficiencia en el desempeño del rol, y es por ello que la “clave del profesionalismo” es lo que asegura una tarea que se realiza a ciencia y conciencia, en la plena convicción de saber que se está gestionando sobre bienes materiales o inmateriales que componen el patrimonio de una persona, la que ha dispuesto ciertamente  su confianza en un ideal servicio profesional.