Nicolás Martínez tiene una discapacidad visual y se recibió de abogado en medio de la pandemia en el Centro de Aprendizaje Universitario Bell Ville, donde además trabaja en apoyo a alumnos. Su deseo es trabajar por los derechos de las personas con discapacidad, desde el ámbito judicial. Hoy colabora con el Centro de Sustentabilidad Social de la Universidad Siglo 21 en temas de accesibilidad.

Todos los días, Nicolás camina las 11 cuadras que lo separan entre su departamento y el Centro de Aprendizaje Universitario de Siglo 21. A la par del cursado de la carrera de Abogacía, empezó a trabajar como asesor de carreras, y hoy se desempeña en el área de apoyo a alumnos.

El 1° de septiembre defendió su trabajo final frente a un tribunal, todo por modalidad virtual, desde la casa de sus padres, que esperaban el resultado del examen en una habitación contigua. El tema que eligió abordar para tener su título de abogado es si el Plan Médico Obligatorio (PMO) es el límite o la base para que las obras sociales brinden cobertura a personas con discapacidad. Como conclusión obtuvo que “es la base desde las cuales tienen que partir porque las personas con discapacidad estamos protegidas por derechos garantizados por convenciones internacionales”, indicó.

La elección de la carrera estuvo motivada por su curiosidad en el tema de leyes. “Vi que estaba disponible la carrera en el CAU y decidí cursarla”, cuenta.

“Con la universidad no encontré barreras de acceso, al estar todos los materiales correctamente digitalizados pude acceder mediante un software de lectura de pantalla”, explica Nicolás.

En ese sentido, el joven de 26, viene colaborando hace un par de años con el Centro de Sustentabilidad de Siglo 21 en relevar necesidades que pueden presentarse en cuestiones de accesibilidad. “Estoy dando ideas para ir haciendo más accesibles las carreras. Hay contenidos, sobre todo el de las APIS (actividades prácticas integradoras) que están diseñados de forma no accesible. Los exámenes también. En mi caso, yo pude rendirlos a través de una tercera persona que me iba leyendo las opciones, y yo decidía la correcta”, señala.

Una de las propuestas que realizó Nicolás es que en la ficha de inscripción de los ingresantes quede asentado si tiene alguna discapacidad para que sea más fácil contactarla y conocer sus necesidades.

Respecto a barreras físicas, “en el CAU de Bell Ville hay espacios grandes para poder circular, y lo que más trabajamos fue el orden: que todo esté en el mismo lugar que es clave para poder movilizarnos con autonomía”, explica dado su experiencia, ya que los primeros años de cursada fue a través de modalidad distribuida, con clases presenciales una vez por semana, y las últimas materias fueron todas de manera virtual.

Estudiar en la Universidad Siglo 21

“Tuve muy buena relación con mis pares y docentes. Hubo una compañera con la que hicimos casi toda la carrera juntos. Con los profesores el contacto era por mensajería y siempre han tenido muy buena recepción para adaptar las consignas que no estaban formuladas de materia accesible o que yo no podía resolver”, cuenta.

“Dentro del cursado fui un afortunado porque me encontré una Universidad que estaba preparada para personas con discapacidad visual, y cuyos docentes tuvieron buena voluntad”, celebra.

Nicolás vive con su pareja y tres perros. Afirma que en su vida cotidiana se enfrenta más a barreras actitudinales que físicas. “Está la idea vieja de que la persona no puede o necesita asistencia. Es lo que más cuesta modificar y me gusta corregir desde el respeto. El mensaje de la persona con discapacidad como sujeto de caridad y asistencia, y no como sujeto de derecho, viene de hace mucho, no es que las personas lo hagan con mala voluntad”, reflexiona.

El día de mañana me gustaría trabajar con discapacidad y derechos, participar de la difusión de los derechos. He rendido concursos públicos en la Justicia y me gustaría poder trabajar desde adentro, porque que la misma justicia tenga una mirada abierta es súper importante”.

Hoy Nicolás forma parte de una ONG que trabaja en este tema. “Me gusta ir abriendo camino, mientras más uno pueda ir difundiendo y formando más fácil es para los que vienen atrás. Creo que a medida que una persona con discapacidad va conociendo que tiene derechos y obligaciones, te da otro marco para pararte en la vida y salir al mundo. Para mí es muy determinante tener autonomía, entonces conocer de derecho te da poder y seguridad para salir”, opina.

Por último, sobre lo que falta, dice: “puede parecer una utopía, pero la real inclusión es que no tengamos que hablar de ello, que el mundo esté abierto para todas las personas y que no haga falta incluir a nadie”.


Desde la Dirección de Egresados y Relaciones con la Comunidad de Siglo 21 trabajamos para consolidar el vínculo entre los egresados y la Universidad, creando una comunidad con identidad basada en los mismos principios de nuestra misión educativa: el liderazgo, la innovación y el compromiso solidario.

Abogar21 es una red que tiene por fin la generación de “redes profesionales” entre egresados/as de la carrera de Abogacía de la Universidad Siglo 21, buscando orientar a los mismos en el ejercicio profesional, desde la técnica jurídica adecuada para el caso concreto, promoviendo las “buenas prácticas legales” y los principios éticos de la profesión. También es un espacio de encuentro y articulación profesional entre la Universidad y sus graduados, y entre los graduados de todas las modalidades y sedes entre sí. El objetivo es generar espacios de orientación y reflexión sobre el ejercicio profesional.