La Lic. Carolina Costa es docente de la materia Emprendimientos Universitarios, que por la pandemia se trasladó del formato presencial al virtual. “Tenemos que entender la educación como algo más holístico, donde los alumnos conviven con la tecnología y tienen Google a mano”, dice.

Emprendimientos Universitarios es una materia presente en la mayoría de las carreras de Siglo 21, que a raíz de la suspensión de clases por la pandemia pasó del formato presencial al virtual. Carolina Costa es docente de la cátedra, y desde que encontró una nueva manera de enseñar digitalmente asegura que los cambios son positivos. “A mí la modalidad virtual me funcionó mucho mejor y tuvo cosas muy buenas. Siento que hoy podemos acercarnos más a cómo trabaja un emprendedor en la realidad y eso está bueno”, señala.

Antes de la pandemia, la cátedra se dictaba en el aula con una dinámica de contenidos teóricos y prácticos que luego se trabajaban de manera individual. El primer semestre de 2020 y tras el decreto del aislamiento obligatorio, Emprendimientos Universitarios mutó a clases sincrónicas virtuales. “Primero introduzco a los estudiantes en la teoría y luego pasamos a la práctica con uso de herramientas digitales como Mural”, explica la docente. Y agrega: “Todo lo relacionado a emprendimientos e innovación está bastante cruzado con la tecnología. A veces en el aula los chicos no podían ir con sus computadoras, entonces había un montón de aplicaciones o cosas que quizás yo no podía hacerles hacer usar, que se asemejan más a cómo trabaja un emprendedor hoy en día”.

Para Carolina, la dinámica virtual ayudó a generar una mayor cercanía con el trabajo de los emprendedores: “Hoy alguien que emprende utiliza aplicaciones para su trabajo, para organizarse, para generar ideas, y está bueno que los estudiantes desde ahora se puedan adentrar a eso”.

Desde su experiencia durante estos meses, uno de los desafíos del paso presencial al virtual fue encontrar una nueva dinámica interactiva frente a las clases. “En el plano virtual la atención es un poco más dispersa. Si hablo más de cuarenta minutos seguramente esta empieza a decaer, considerando además que estando en sus casas los chicos tienen más distracciones. Entonces, hay que revisar las estrategias didácticas”, explica la docente.

Para generar mayor interacción con los estudiantes, Carolina apunta a trasladar los conceptos a la práctica, mirar videos de YouTube, generar debates, utilizar herramientas colaborativas e incluso sumar invitados a las clases para enriquecer lo conceptual desde la experiencia de otros profesionales.

“Los chicos disfrutan mucho de esto. Una de las mejores clases que tuvimos fue con una emprendedora invitada que contó sobre su negocio, y a raíz de eso trabajamos en un ciclo de ideación donde cada estudiante desde su computadora trabajó en resolver determinadas circunstancias que planteaba la emprendedora”, explica.

“Lo importante no es la capacidad de procesamiento de datos sino su uso crítico”

Para la docente, una de las situaciones que más deja expuesta la pandemia es el método de evaluación de los estudiantes.

“Este contexto nos da la posibilidad de entender la educación como algo más holístico”, asegura.

“Cuando evaluamos a los chicos desde sus hogares está claro que pueden acceder a los libros y a Google. Y en verdad ese es el ambiente natural de una persona cuando va a trabajar. Lo importante no es tanto recordar los datos sino poder utilizarlos críticamente. Esta situación nos obliga a apelar otras habilidades de los estudiantes”, señala.

Por este motivo, la docente sostiene que el coronavirus dejó en evidencia cambios que ya eran necesarios desde antes. “En muchos casos, son cosas que ni siquiera necesitan de una gran inversión. El tema del trabajo con aula invertida y con la incorporación de tecnología”, sostiene.