El COVID-19 es un virus que vino a cambiar todas las realidades económicas y sociales existentes hasta el momento. Ya lo cantaban los DEVO hace casi 30 años:

A victim of collision on the open sea

Nobody ever said that life was free

Sank, swam, go down with the ship

But use your freedom of choice

I’ll say it again in the land of the free

Use your freedom of choice

Your freedom of choice

Y justamente es esa libertad de elección una de las más afectadas en este momento y la pregunta que surgió luego de un debate entre alumnas y alumnos en la materia Principios de Economía en torno a la letra de la canción es hasta que punto nuestras libertades individuales hoy están afectadas.

Freedom of choice, libertad de elección repite en cada estrofa la canción y hoy ese axioma de la Economía del Comportamiento del Consumidor nos presenta una serie de dilemas muy interesantes: ¿funciona la economía de mercado en este tipo de escenarios?, ¿es necesaria la intervención del gobierno en la regulación de precios?

Las respuestas parecen ser positivas para ambas preguntas aunque con algunos matices, la economía de mercado a través de la ley de oferta y demanda generó que a través de un aumento desmedido en la demanda de ciertos productos de primera necesidad, alcohol en gel, por ejemplo, crezcan de una manera desmedida los precios de dichos bienes, por lo que, sin la intervención del Estado en lo que respecta a la regulación de precios el precio de esos artículos que hoy necesita la sociedad sería inaccesible para ciertos sectores sumado al faltante de stock que implicaría un aumento mayor de precios.

Cantan los DEVO:

In ancient Rome there was a poem

About a dog who found two bones

He picked at one

He licked the other

He went in circles

He dropped dead

Y surge una verdadera profecía en esa estrofa, sin importar nuestra condición social el virus ataca por igual, seguramente hay sectores cuya obra social ofrezca mayores comodidades para sobrellevar la enfermedad, pero a diferencia de otras enfermedades parecería que ésta no distingue clases sociales y el miedo afecta por igual a todos y todas, nadie es inmune y el cuidado si bien es individual también se extiende al resto de la sociedad, nos cuidamos entre todos y todas.

Aquí, a su vez, es importante hacer notar el lenguaje policial utilizado muchas veces para referirse a la pandemia. En los medios se usan los términos “sospechoso” o “infectado” indistintamente, al mismo tiempo que el escrache se hace masivo. Cualquier otro es enemigo o sospechoso, más allá de su procedencia de clase. Es curioso cómo, entonces, la “peligrosidad” no recae sobre los de siempre, sino, ahora, en todos. De alguna manera, esto se deberá trabajar socialmente para que, cuando se salga de la situación de emergencia, no queden aún más exacerbados los ánimos ya de por sí punitivistas de la sociedad argentina.

Es necesario avanzar en reformas concretas y profundas que impacten en lo que autores como Mark Fisher han denominado el “realismo capitalista”. Un sistema que parece no admitir grietas por donde se filtren nuevas alternativas. No se sabe muy bien si fue Fredric Jameson o Slavoj Zizek quien escribió que “es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo”. Probablemente sea necesario un escenario que mediante las pantallas se parece bastante al fin del mundo para imaginarse de una vez el fin del capitalismo realmente existente. Mucho se habló en su momento de “realismo socialista”, o de socialismo realmente existente, pero poco se habla del capitalismo real, un capitalismo donde la libertad de elección, tal como cantaban DEVO, realmente no existe como tal, sino apenas como un ideal o más bien una entelequia.

Que en medio de un escenario de estas características existan grandes empresarios que osen despedir trabajadores, o aumentar precios especulando con las necesidades de los ciudadanos, deja entrever la necesidad de la intervención del Estado para lograr un capitalismo más humano, menos voraz y depredador.

Freedom of choice expresa la canción, y muchas veces esa libertad de elección que tenemos como consumidores implica cierta cuota de individualismo y falta de empatía, está bien que tengamos la libertad de elección de poder adquirir todos los productos que creamos convenientes para sobrellevar la cuarentena, pero, ¿está bien que no le dejemos nada al resto? La libertad de elección nos dice que sí y en ciertos momentos prevalece el sálvese quien pueda cuando la salida es colectiva y muchas veces surge la pregunta: ¿es necesario que compremos absolutamente todo lo que podamos por más que luego no lo usemos? La libertad de elección parece decir que sí, que es necesario, aunque los DEVO nos dejan una interesante lección:

Then if you got it you don’t want it (Entonces, si lo tienes, no lo quieres)

Seems to be the rule of thumb (Parece ser la regla de oro)

Don’t be tricked by what you see (No te dejes engañar por lo que ves)

Autores:

Dario Luis Candellero (Lic. en Economía, Analista en Comercio Internacional Maestrando en Negocios y Comercio Internacional en Universidad Nacional de Quilmes, Profesor en Universidad Siglo 21)

Gonzalo Fiore Viani (Abogado, Maestrando en Relaciones Internacionales, Profesor Adscripto en Universidad Siglo 21)