Diego Yorbandi es docente de la Lic. en Diseño Gráfico y Lic. en Publicidad en Siglo 21, carreras universitarias que a raíz de la pandemia debieron pasar del plano presencial al virtual, reconfigurando sus estrategias educativas. “El coronavirus dejará una huella permanente en la educación”, dice.

El 20 de marzo de este año el Estado Nacional decretó el aislamiento preventivo y obligatorio para todo el país a raíz de la pandemia del coronavirus. Lo que comenzó como una cuarentena de quince días destinada a proteger a la población y relevar la situación sanitaria, se convirtió en un proceso extenso que modificó nuestras prácticas cotidianas. En este contexto, la educación sigue siendo uno de los grandes desafíos.

Para Diego Yorbandi, docente de la Modalidad Presencial en Siglo 21, la pandemia “cambió todo” y obligó a la comunidad educativa a reinventarse sobre la marcha del inicio de clases 2020.

“Todo lo que es diseño tiene una planificación muy detallada relacionada a la interacción en el aula, a la construcción con los estudiantes y a un know how muy práctico”, señala. Al igual que otras carreras de la universidad, las vinculadas al diseño debieron mutar al formato virtual y comenzar una nueva lógica de aprendizaje mediada por tecnología. “Siglo 21 estaba mucho más preparada para esto que cualquier institución educativa donde he trabajado y conozco. El hecho de tener una plataforma propia facilitó este proceso”, advierte.

Mirando hacia atrás, para el docente el balance es bueno: “El primer mes de clases fue duro, el segundo fue intermedio y el tercero fue genial, porque con los chicos encontramos los métodos para interactuar. Esto nos predispone mejor para los tiempos que vienen”.

En la dinámica actual de aprendizaje, los estudiantes realizan las clases a través de una sala de Nuevo Sistema de Aprendizaje Multimedial (SAM ®). El desafío más grande es mantener el ritmo y trasladar la enseñanza que en muchos casos del diseño implica la parte motriz, la destreza del dibujo y el uso de herramientas para diseñar. Por eso, al contenido conceptual y práctico de la sala se suman propuestas para acompañar ese aprendizaje. “Yo empecé a hacer videos, a filmar mis propios tutoriales y a trabajar en un esquema donde les propongo un problema y ellos actúan como herramienta para resolverlo. De esta forma, los chicos empiezan a ver al docente como un coach o alguien que acompaña a resolver ciertas situaciones, y no como alguien que comienza la clase y recita tres capítulos de un libro”, explica Yorbandi.

Respecto a lo positivo, Diego Yorbandi destaca el rol activo que cada alumno toma hacia el interior de las clases. “Los estudiantes adquirieron un rol de mayor participación y se estructuró mejor la interacción entre todos, siendo que en muchos casos el espacio no estaba dado en sus propios hogares y los mismos chicos tuvieron que organizarse”, explica. Además el docente comenta que incorporó a la dinámica de las clases herramientas de “gamificación”. ¿De qué se trata? Gamificar viene de la palabra “game”, que en inglés significa juego. Así que lo que Diego hizo fue enseñar a través de juegos a sus estudiantes.

“Hay que tener mucha empatía con los estudiantes”

Desde el comienzo del aislamiento obligatorio, Diego comienza sus clases preguntándole a los estudiantes cómo se sienten y cómo llevan la cuarentena, en un intento de generar mayor cercanía dentro de un contexto inesperado para todos. “La empatía nos salva en todos los sentidos. Todos estamos en esta circunstancia tan excepcional y hay que conocer un poco más lo que está viviendo cada uno. Además de problemas personales que pueden surgir, hay alumnos que ni siquiera tienen una buena conexión a Internet y eso dificulta su interacción, sobre todo para el diseño donde los archivos son muy pesados”, explica.

Del lado de la docencia, el rol pedagógico también se convierte en un desafío porque implica la contención de los alumnos, el impartir una clase y la adaptación a una nueva herramienta de trabajo. Frente a este tipo de cambios, la formación docente es indispensable.

“Además de cursos de capacitación en planificación y herramientas didácticas que realicé en lo personal, hace tiempo en Siglo 21 comenzamos con la formación en competencias. Si vos entendés la educación como un lugar donde el alumno no es pasivo, se genera una consecuencia lógica entre la forma de encarar la clase y el uso de herramientas que no sean únicamente la presencialidad”, señala Diego.

“La pandemia precipitó cambios que se venían gestando hace tiempo”

Para Diego Yorbandi, la modificación de la situación sanitaria sobre la educación aceleró procesos que ya venían resonando, relacionados a la necesidad del aula invertida y a la formación en competencias. “No queda margen para las prácticas lineales que vienen fracasando hace mucho. A veces nos resulta difícil ver series o películas pensadas para entretenernos y generarnos emocionalidad, cómo no nos va a resultar difícil ver un video de un profesor leyendo un apunte durante tres horas”, señala. Desde su mirada, el coronavirus deja un aprendizaje y “huella permanente que no tendrá marcha atrás”.