Por Lic. Ariel Fuentes. Docente de la Tecnicatura en Investigación de la Escena del Crimen de la Universidad Siglo 21.

Cuando veíamos en el año 1995 a Sandra Bullock, en la película “The Net” (la red); pensábamos que eso sólo sucedería en los estudios de Hollywood y que la realidad nunca iba a llegar a superar a la ficción. Sin embargo, el tiempo (como siempre) se hizo dueño de la realidad actual y ese evento informático sería hoy, un evento común en cualquier empresa con una mínima seguridad informática.

Hoy como usuario y como seguramente quien lea este artículo sea también un “colega” en el sentido de formar parte de esta famosa “nube” llamada internet; simplemente con sólo tener un correo electrónico, un perfil de Facebook o una página web, ya forma parte de esa red que hoy domina al hombre de manera natural.

También el avasallador avance de la tecnología, nos hace cada día estar más conectados, ya sea de manera directa (como mencionamos recién) como de manera indirecta (a través de ser usuario de un teléfono celular o una pc). Es por eso que quienes tenemos la función de investigar un hecho criminal en un “lugar del hecho”; este avance nos ha obligado a cambiar la terminología por: “escena del hecho”. Dicha “escena” puede efectivamente ser física o… virtual.

El delito actual no sólo se comete por una persona de manera física, sino que esta tecnología nos ha llevado a tener autores “virtuales” y la investigación del delito resulta ser mucho más compleja, con la situación que también la legislación vigente, principalmente en nuestro país, es carente de afrontar este nuevo tipo de delitos informáticos.

Todos seguramente alguna vez fuimos o seremos víctimas de un delito informático. Desde el robo de una foto de un perfil hasta hacer que las luces de mi vivienda se enciendan y apaguen solas porque han perpetrado mi sistema domótico. Es por eso que quien debe afrontar los delincuentes “físicos” también debe prepararse para combatir estos nuevos delincuentes que cometen un delito con sólo una cámara web, un teclado y acceso a internet desde cualquier parte del planeta.

A pesar de todo este cataclismo previsto, existe una buena noticia también. Somos nosotros quienes podemos prevenir este delito y quienes tenemos el verdadero poder para evitar ser víctimas de alguno de estos delitos que deambulan no sólo por la red visible sino también por la más profunda denominada “dark web” (red oscura). En esta red, fluyen los chats secretos de pedófilos, ciberterroristas, extremistas, extorsionadores, red de tratas, etc.

Si bien como dijimos anteriormente, el investigador diario debe “empezar” a empaparse sobre estos temas, resulta interesante brindar la esperanza, que son los “usuarios” quienes deben tomar las medidas pertinentes para que evitemos ser lesionados de todo este tipo de delitos.

“Todos seguramente alguna vez fuimos o seremos víctimas de un delito informático”

Como habrán escuchado en los medios de comunicación y proveniente de Rusia, el llamado juego de “la ballena azul”, que consiste principalmente en incentivar a jóvenes a realizar una serie de pruebas durante cincuenta días y; dirigidos por “tutores anónimos” en falsos perfiles de redes sociales como Facebook, Twitter o YouTube y que en algunos casos han provocado la muerte suicida de esos adolescentes, ya se ha diseminado a nivel mundial. Ahora pregunto, ¿el suicidio es delito? Si existe alguien que incentiva a una persona a autolesionarse (física o psicológicamente), ¿no tendrá algún grado de responsabilidad? Resulta claro que las respuestas a estos interrogantes deben ser debatidos arduamente y en conjunto sociedad-gobiernos-empresas tratando de brindar soluciones verdaderas a este delito (y muchos otros) que día a día trascienden de lo virtual a lo material; porque cabe aclarar, que las víctimas no son seres virtuales sino “humanos”.