Jorge Sobrero es profesor de tai chi chuan, un arte marcial de origen chino que combina suaves e intensos movimientos de brazos y piernas combinado con la respiración abdominal y la atención en el presente.

La mente sabia reside en el corazón; es amplia, suave, flexible, firme, enfocada y poderosa. Para que pueda empoderarse en el cuerpo y que nuestro sentir, pensar y hacer sean uno, necesitamos bajar el ciclo de las ondas cerebrales. Es ahí donde la relajación se convierte en el ama de llaves. Cuando nos movemos relajados y conscientes, no solamente el cuerpo y la mente están unidos, sino que todo lo que somos está unido a todo lo que es. La propuesta del Tai Chi es moverse lento, centrado, atento a sentir, uniendo al corazón con la mente (atención sensitiva), en el Tan Tien (centro ubicado a tres centímetros debajo y hacia adentro del ombligo). De esta manera desarrollaremos la capacidad de expandirnos. La expansión nos lleva más allá de nuestros límites corporales y de los límites de nuestra propia condición egoica, nos lleva más allá de nosotros mismos. Este es el propósito de ser suaves y la búsqueda incesante de la disciplina del Tai Chi Chuan.

Jorge Sobrero es Maestro 2do grado de Enseñanza Pa-Kua respaldado por la Asociación Argentina de Enseñanza Pa-Kua (AAPK), director de YMAA Córdoba. Desde 1999 hasta 2009 estuvo asociado con el Profesor Ac. Omd. Mario Schwarz, Director de la Fundación Naturopática Argentina. El maestro es director de Córdoba Tai Chi y participó del 3° Congreso de Inteligencia Emocional, Mindfulness y Coach 2018 en el marco del cual brindó una conferencia “La Píldora del tai chi chuan: el poder de la suavidad”, junto a Susana Schwander.

¿Qué brinda la práctica regular del tai chi tanto desde el punto de vista de la salud física, mental y en con respecto a la mejora en la calidad de nuestras relaciones con nosotros mismos y con los demás?

El Tai Chi Chuan le hace grandes aportes a la salud física y mental. Físicamente fortalece las piernas, relaja y fortalece la espalda, entonces la cabeza se siente sostenida y puede erguirse hacia el cielo. Esto se traduce en un estado de equilibrio, de confianza y libertad. A través de la respiración abdominal profunda y larga aporta más energía, regula el ritmo cardíaco, mejora la circulación sanguínea y también regula la digestión y absorción de alimentos. Entonces se optimiza la producción y distribución energética.

A través de la práctica regular y constante se armonizan las emociones. Esto se puede explicar desde la Medicina Tradicional China en la que se expresa que cada órgano interno produce su propia energía y ella tiene injerencias en la producción y funcionamiento de los tejidos corporales, las emociones y pensamientos.

Por ejemplo, el hígado está relacionado con los tendones y ligamentos o sea controla la flexibilidad, tanto física como mental y emocional. Cuando está equilibrado la persona es emocionalmente serena y sus pensamientos son expansivos, busca trascender sus propios límites. Pero cuando está desequilibrado, la persona está tensa, disconforme y propensa a la ira.

Los pulmones se relacionan con la piel, con la energía defensiva, con el orden y la inspiración. Cuando están desequilibrados la persona se enferma fácilmente (resfríos, tos, bronquitis) Su vida es un desorden total desde su placar hasta sus finanzas. En lugar de elevar su mirada al cielo buscando inspiración, la dirige al piso, sintiéndose fracasado,  triste y sin fuerzas…

Esto es solo un ejemplo para poder ver que al trabajar sobre la fisiología de los órganos, trabaja sobre el movimiento de las emociones equilibrando y armonizándonos en todos los aspectos. Uno no está pendiente de eso, sucede más allá de nuestro entendimiento, porque la práctica lo aporta, armonizando la relación con nosotros mismos, volviéndonos reflexivos y compasivos. Nos enseña a tomar o soltar las propuestas de la vida expresando nuestra propia esencia, de este modo nos volvemos amorosos hacia nosotros mismos y hacia los demás.

¿Por qué es importante respirar por la nariz y el abdomen mientras se practica Tai Chi Chuan? (Atención plena en el presente, Conciencia corporal).

La respiración consiente por la nariz y el abdomen es la base fundamental del Tai Chi Chuan.  La nariz conecta con el centro de la cabeza, nos lleva hacia una zona conocida como el Tan Tien Superior (yang), justo donde se encuentran las glándulas pineal y pituitaria. Este centro gobierna las energías espirituales, atrae conciencia. Calma la mente. Lleva la atención a un lugar sin pensamientos.

El abdomen es el centro de gravedad del cuerpo, como una plomada que alinea todos los centros. En él se encuentra el Tan Tien Inferior (yin) centro donde se produce y almacena energía. Funciona como una gran batería desde donde se moviliza la energía vital. Es considerado como el mar de energía o la casa de la energía.

Al inspirar conscientemente llevamos la energía inspirada hacia abajo hacia el abdomen conectando los dos centros. Lo que los chinos llaman “poner el corazón-mente y la respiración en el tan tien“.  De esta manera la mente se calma y el cuerpo se relaja llenándose de energía. Estos centros son opuestos que se complementan, están físicamente separados, pero en función son uno.

A la hora de expresar la vida, de manifestarla en acciones cotidianas el Tan Tien inferior aporta la energía, la fuerza para que se produzca el movimiento, la acción. Mientras que el Tan Tien Superior da la calidad de esa manifestación.  Es decir uno pone la mente, la decisión de generar una acción y el otro aporta la energía suficiente para que esa acción suceda.  Cuando funcionan en armonía somos plenamente conscientes y manifestamos Presencia en cada acción.

*Entrevista realizada por la periodista Rosana Guerra.