Emiliano Mezza, egresado de la Licenciatura en Publicidad de Siglo 21 y Gerente de Comunicación de Radio Gamba, cuenta cómo fue fundar junto a su hermano una de las radios más escuchadas de Córdoba.

El día que Luis Guillermo Mezza llegó con la llave de la casona antigua que acababa de comprar, les propuso a sus hijos, Emiliano y Federico, armar un proyecto en común. Sin embargo, ninguno tenía en claro qué idea podía unirlos. La única certeza que compartían es que, fuese lo que fuese, debía estar asentando en los valores familiares, los cuales en el emprendimiento se traducirían en un buen clima de trabajo, con el personal contento, un espacio físico agradable y donde no hubiera que pagar derecho de piso para crecer.

Las carreras universitarias de los hermanos estaban vinculados a la comunicación y a partir de algunos contactos, todo fue apuntando a poner una radio. En octubre de 2009 nació Gamba FM 106.3, que diez años después es una de las frecuencias líderes en Córdoba. “Fue una comunión de necesidades, ideas y sueños”, recuerda Emiliano, el mayor de los Mezza (37) y Licenciado en Publicidad por Siglo 21. Egresó en 2009 y asegura que el paso por la universidad “te da herramientas que terminás de pulir en el día a día, en la calle. Una formación no empieza ni termina en cinco años de carrera, es un puntapié inicial para el resto de la vida”.

“Estuvimos laburando un año antes de lanzar la radio. Queríamos cuidar la artística, trabajar el naming, el desarrollo de identidad, hasta nos preocupaba la voz institucional, buscábamos algo diferente, que no sonora a ninguna FM”. El que no arriesga no gana y ellos se animaron a llamar, sin conocerlo, a Alejandro Rodhe, reconocido locutor de Sony, quien aceptó, logrando una de las características más distintivas de Gamba. Así, se encargaron de cada detalle, “de manera que desde el primer día parecía que ya venía sonando, que no estaba arrancando de cero, se escuchaba trabajada”, explica quien actualmente se desempeña como Gerente de Comunicación del medio.

Mientras el proyecto empezaba a tomar forma de negocio, Emiliano se daba cuenta que era la primera vez que estaba aplicando todo lo aprendido durante la carrera. “Cuando estás jugando en serio y los resultados dependen de tus decisiones, es donde uno siente qué herramientas tiene firme”. También reconoce que hacer contactos es otro de los puntos a favor de haber pasado por la universidad.

“Nos decían que estábamos locos”, confiesa sobre las primeras repercusiones en el entorno, y parece que no estaban tan errados en aquella percepción. “Un poco de locura teníamos. Desde nuestro lugar, buscábamos cuestionar la estructura y dinámica de las empresas, entonces entendíamos que nos metíamos en un terreno desconocido, había una base de la formación académica, pero nada más. No era algo que estaba dado o sabido. Fue un desafío, incluso para mi viejo, quien nos acompañó muchísimos años en el manejo de la empresa”, cuenta.

Actualmente, la menor del clan Mezza, Giannina, también es parte de la comisión directiva de la radio. Para Emiliano, compartir el trabajo con sus hermanos es una de las razones por las que continúa en la empresa y está convencido que los tres son los mejores representantes de la filosofía familiar. “Mi papá nos enseñó a ir paso a paso, entendiendo que esa es una forma de crecimiento mucho más sana y segura. Uno de nuestros mayores orgullos es que, desde que empezamos hasta ahora, siempre hemos crecido y sumado gente; nunca hemos tenido que desvincular a nadie por cuestiones económicas lo cual, con los vaivenes de Argentina en los últimos años, es un logro enorme”.

Cuidar el nicho

La casa blanca que inspiró Radio Gamba y donde actualmente continúa funcionando, se encuentra en pleno corazón de Nueva Córdoba. Esta ubicación fue determinante a la hora de empezar a diseñar el proyecto radial, porque reconocieron que no había un medio que le hablara particularmente a los estudiantes universitarios que habitan el barrio y los acompañara en su día a día, no sólo desde la música sino abordando cuestiones en común.

“Siempre apuntamos al mismo segmento. En un momento, tomamos la decisión de tratar de no crecer con nuestra audiencia inicial, sino que Gamba fuera como un puente y por abajo corriera el río de los estudiantes. Es difícil de lograr porque de alguna manera tenés que mantener joven tu estructura, ya que la gente que produce los contenidos es la que conecta con el oyente. Esto se ha hecho cada vez más complejo. Cuando arrancamos éramos audiencia de la radio, hoy ya no lo somos. Tenemos que ser inteligentes en entender eso, si no perderemos la posibilidad de conectar con las nuevas generaciones”, piensa Emiliano.

Por eso, definiendo a Gamba como un producto de nicho, se encontraron con su propio techo, pero en vez de frenar reconocieron que para seguir creciendo, la clave no es concentrarse en aumentar la cantidad de oyentes, sino expandirse a otros campos para encontrarse con los jóvenes seguidores en otros espacios. “Salimos a buscar en otras plazas el mismo tipo de audiencia, como para darle un crecimiento al a la empresa. Esa fue la veta que encontramos”. Hoy Gamba no es sólo un radio, “somos el portal de noticias, un medio de entretenimiento, porque queremos generar una sonrisa, no trasladar la negatividad del mundo. También somos las radios digitales, las redes sociales, los eventos y experiencias”, sostiene su fundador.