Por Roberto Benedetti, Director de la Licenciatura de Diseño y Animación Digital de Universidad Siglo 21*.

Hace unos 50 años llegaba la era digital y muchos profesionales y artistas temían ser reemplazados por las computadoras. En parte eso sucedió pero el campo profesional no se redujo sino más bien evolucionó. A pesar del paso del tiempo, ese temor sigue presente y eventualmente leemos titulares como “los empleos que desaparecerán en los próximos 20 años”.

Pero lo que deberíamos preguntarnos es: ¿en qué dirección evolucionarán? Porque el desafío del futuro nunca será quedarnos afuera sino quedarnos atrás. Me atrevo a decir que los cambios de los próximos años no se concentrarán en los empleos sino en el contexto laboral. Y esto sucederá principalmente en dos dimensiones:

1) Distancia física

Se globalizarán los equipos de trabajo. Esto ya está sucediendo, sin embargo en muchas empresas parece haber una diferencia irreconciliable entre la presencialidad y la virtualidad. A principios de 2012, Google lanzó su famoso servicio Google Drive, incorporando funciones como la edición colaborativa o la creación de documentos en la nube. En menos de cuatro años se convirtió en un recurso indispensable. Y esto es sólo el comienzo, las plataformas online seguirán perfeccionándose para cada rubro, optimizando la organización y la comunicación entre lo equipos de trabajo. Esto exigirá que desarrollemos una perspectiva transcultural. A veces, las diferencias culturales con un equipo de trabajo pueden generar distancias más sensibles que las mismas distancias geográficas.

2) Potencia Tecnológica

El hardware local dejará de ser una limitación. La evolución de internet en los últimos años le dio luz verde a la viabilidad de la potencia tecnológica como servicio rentable. En 2013, por ejemplo, NVIDIA Corporation, una multinacional especializada en el desarrollo de tecnología gráfica y líder en el mercado, anunció el lanzamiento de NVIDIA GRID, posteriormente llamado GeForce Now. Este servicio ofrece acceso a videojuegos, con toda la potencia gráfica de las mejores computadoras del mercado, pero en la nube. Esto significa que desde una computadora básica se puede acceder a videojuegos que solo podrían ejecutar computadoras muy costosas. Todo esto al módico precio de una suscripción mensual.

El desafío del futuro nunca será quedarnos afuera sino quedarnos atrás.

Así como podemos acceder a películas en Netflix sin necesidad de adquirir discos duros con gran capacidad, podemos acceder a servicios de potencia tecnológica sin la necesidad de comprar una nueva computadora. Inevitablemente se renovarán algunas de las competencias básicas del profesional que quiere seguirle el ritmo al futuro. La comunicación escrita, el respeto de los tiempos de entrega, los estándares de calidad o la capacidad de respuesta inmediata, serán atributos más valiosos que nunca. Pero el verdadero desafío radica en  las competencias que corresponden al hemisferio derecho del cerebro. Entonces, ¿qué competencias tendrán valor?

La creatividad, la originalidad y la capacidad de innovar cobrarán un rol inédito en nuestra historia. Saber manejar un software o una máquina serán conocimientos obsoletos.

En el futuro, los profesionales no se categorizan entre los que manejan ciertas plataformas, tienen determibnados conocimientos técnicos o poseen ciertas herramientas. Me encanta la expresión “tener voz propia” y, en los próximos años, lo único que nos diferenciará los unos de los otros, será esa voz.

*Este artículo fue publicado en la Revista Punto a Punto.