El 16 de septiembre es el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. La Mgter. Gabriela Irrazábal, médica veterinaria y docente de la Lic. en Ambiente y Energías Renovables de Siglo 21, aprovecha la ocasión para compartir algunas reflexiones al respecto.

En enero de este año la revista National Geographic público un artículo en donde narran cómo investigadores de la NASA han demostrado por primera vez, a través de pruebas directas, la disminución de los niveles de cloro presentes en la atmósfera: de esta manera, se está reduciendo el agujero de la capa de ozono. No es un dato menor para analizar en esta fecha aniversario de la Protección de la Capa de Ozono.

¿Qué es la Capa de Ozono? ¿Cuál es su vital importancia?

Para poder explicarlo mejor, nos proyectemos en una situación de riesgo o de peligro en ese momento en que  alguien muy querido nos abraza y protege. De la misma manera, nuestra Capa de Ozono simula esa protección ante el riesgo, “abrazando” nuestra casa en común, el planeta Tierra, ya que es un manto que rodea a todo el globo terráqueo.

¿De qué cuida a nuestro planeta? ¿Cuál es el peligro o riesgo inminente?

Esta capa nos protege de una de las principales radiaciones emitidas por nuestro Sol, los rayos Ultravioleta, que si bien son necesarios para el desarrollo de la vida en el planeta sí o sí deben de pasar por un filtro poderoso, de lo contrario es tanta su intensidad que pueden causar cáncer de piel o cataratas, entre otras cosas. A lo mejor pensabas que alcanzaba con ponerse protector solar en verano para tomar sol, pero no. Necesitamos de estos “brazos protectores” que rodean nuestro globo para poder sobrevivir.

Además la Capa de Ozono se encuentra incluida en un equipo de trabajo. Creo que la mejor analogía para compararlo con algo que nos es más tangible en nuestra vida cotidiana, sería que está inmersa en un equipo de trabajo interdisciplinario. Pero ¿cómo es esto? La capa de Ozono se encuentra en la Estratósfera y a su vez forma parte de la Atmósfera. Si no existiera todo este conjunto de estratos la vida en nuestro planeta no existiría y simplemente seríamos otra estrella divagando por el espacio infinito.

Luego de esta pequeña introducción, retomemos la nota que salió publicada en National Geographic a principio de este año. Sí, la capa de ozono se está recuperando por la disminución en el uso de los Clorofluorocarbonados (CFC), y esto no es de ahora. Todo comenzó dos años después del descubrimiento del agujero de la capa de Ozono en la Antártida, en 1985. En ese momento se reunieron varias naciones del mundo para firmar el Protocolo de Montreal a través del cual se comenzaron a regular los compuestos que agotaban dicha zona de la atmósfera.

Sin embargo, un estudio reciente publicado en Atmospheric Chemistry and Physics, da pruebas de que el agujero en esta capa se está cerrando sobre la Antártida, pero se debilita en latitudes más pobladas atribuyendo este fenómeno a la producción de una serie de nuevos compuestos de “muy corta vida” (VSLS) que poseen cloro y bromo, los cuales no están incluidos en el citado Protocolo de Montreal, por lo tanto, no están regulados.

Tampoco descartan el cambio climático como uno de los factores más importantes a tener en cuenta en este abismo al cual nos estamos enfrentando. A pesar de distintas corrientes que insisten en que no existe, el cambio climático está sucediendo. La presidenta de la Comisión de Climatología de la Organización Meteorológica Mundial, Manola Brunet, opina que los negacionistas deberían tratar de demostrar cuál es el mecanismo natural, según ellos, que provoca al cambio climático o intentar explicar el incremento en grados centígrados  observado a escala global y asociado al incremento de las concentraciones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, hasta la fecha ninguno de los involucrados en estos grupos que se oponen a la verdad de lo que está pasando con nuestro planeta ha podido explicar el mecanismo natural de estos fenómenos.

En base a esta resumida información, los invito a una reflexión. Necesitamos encaminar nuestro destino, el de nuestros hijos, nietos, estudiantes, etc. Ellos son el futuro y el punto de inflexión para lograr ganar esta batalla contra el tiempo y el cambio climático. En ellos debe ir incorporada la semilla de que sí se puede trabajar en un equipo interdisciplinario como lo hace nuestra Atmósfera, de que sí se puede usar energías limpias de origen renovable para lograr disminuir el impacto ambiental que está dejando el uso de las fuentes de energía tradicionales, de que sí podemos cuidar de nuestro planeta.

De que sí podemos cuidar entre todos, en equipo, a los “brazos que cuidan y protegen a nuestra casa en común”.