Cada 14 de febrero, desde 1949, se celebra el Día Mundial de la Energía con el objetivo de promover el uso de fuentes alternativas y disminuir las prácticas de las energías no renovables. Se trata de una fecha que busca crear conciencia de la utilización responsable y eficiente de los recursos energéticos.

Convencido de su vocación y apasionado por la idea de convertirse en emprendedor, Francisco Furey comenzó a estudiar la Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables en el año 2018. Con la intención de aportar su granito de arena en pos de una sociedad más sustentable se inscribió como voluntario de “Energías Solidarias”, una fundación que lleva las energías renovables a comunidades en desventaja social, económica, geográfica y política.

En el marco de Feria 21, Francisco relató su experiencia acerca del proyecto, el cual consiste en la construcción de hornos solares para los sectores más vulnerables de la sociedad. Esta tecnología provee energía a productos como termotanques y hornos de cocina, permitiendo la higienización y cocción de alimentos.

El sistema sirve para reemplazar el gas tradicional de uso interno, como así también las luces del alumbrado público, que suponen un gasto energético importante. La iniciativa procura capacitar a las personas más necesitadas para que incorporen formas sustentables en sus hogares.

“Concretamente hacemos capacitaciones en las que armamos un termotanque solar para acceder al agua caliente sanitaria y así bañarse e higienizarse; hornos solares para la cocción de alimentos, y luces solares para la noche tanto sea para alumbrado público como para uso interno”.

Hace tres años que el equipo de “Energías Solidarias” viene trabajando este emprendimiento. “Todo lo que nosotros armamos no son invento nuestro, sino que son productos de código abierto de otras fundaciones que vienen laburando, y nosotros lo nucleamos y lo seguimos replicando. También buscamos que más gente y más organizaciones encuentren en las energías renovables la solución en problemáticas sociales energéticas concretas”, indicó Furey.

A su vez, expresó: “Trabajamos mucho con Siglo 21, nos ayuda tanto a poder replicar el producto como a difundirlo, y hoy en día damos clases en dos cátedras. En ellas mostramos las soluciones y buscamos nuevas opciones que todavía no han sido creadas y que sabemos que van a ser realizadas”.

¿Qué aporte te brindó Siglo 21 para animarte a emprender?

“La preincubación de primera mano es algo que nos ayuda educativamente, mientras que el contacto con el Centro de Sustentabilidad Social y el Centro de Emprendimiento e Innovación nos aporta para poder hacer crecer el proyecto y saber diferentes aspectos como la financiación y el acceso a programas de capital”, destacó el estudiante.

La preincubación del emprendimiento se da en un ambiente de aprendizaje controlado, recibiendo el acompañamiento de expertos vinculados a tu rubro hasta tu graduación, con un emprendimiento modelado, validado y planificado en condiciones de comenzar a operar exitosamente en el mercado.

La Universidad, a través de Feria 21, promueve la generación y puesta en marcha de nuevos emprendimientos a partir de un ambiente de aprendizaje integral que incluye espacios de coworking, workshops de aplicación práctica, acompañamiento de especialistas y mentores, e implementación y medición de indicadores de resultado.