La reconocida fotoperiodista Irma Montiel lleva más de 25 años capturando con su lente la realidad del país. Es una de las mujeres pioneras del periodismo cordobés con trayectoria nacional: su trabajo ha llenado las páginas del diario La Nación y es difundido por la agencia Télam.

 

En 2016 recibió el reconocimiento otorgado por la Legislatura de la provincia de Córdoba a los periodistas, fotógrafos y camarógrafos que cubrieron el juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en ex centro clandestino de detención La Perla, proceso que duró casi cuatro años.

Su carrera y experiencia fueron aplaudidos en el marco del CILE 2019, durante el Seminario Iberoamericano de Periodismo que se llevó a cabo en la sede de Universidad Siglo 21, ubicada en Nueva Córdoba.

Durante este imperdible encuentro con Montiel, inició explicando qué debe de tomar en cuenta un fotoperiodista al momento de hacer su trabajo. “La prioridad, para nosotros, es a quién va dirigida la imagen. La imagen que nosotros tenemos que sacar, lo primero que tiene que contar es la información y tener la información dentro de la imagen”, afirmó.

Asimismo, agregó que es sumamente importante que el fotoperiodista vaya a la cobertura con una carga informativa. En palabras de Irma:

“Como fotoperiodistas llegamos con un conocimiento del lugar y una mente abierta, en caso de que el concepto de la cobertura cambie en ese momento”.

Por otro lado, compartió su mirada con respecto al fotoperiodismo y su rol dentro las nuevas tecnologías. “Es verdad que la gente lee menos y ve más imágenes, y no existe un filtro para verlas. Hoy, las imágenes se ven y se olvidan en 15 minutos, entonces creo que tampoco hay tanto valor. Es como un paquete de imágenes que te dan y que ni siquiera sos capaz de evaluar, y tomar una posición crítica porque es demasiada la saturación”.

Sin embargo, remarcó que en el fotoperiodismo sigue valiendo la cuestión profesional, la capacidad y la calidad del material que uno hace. Además, compartió una frase que vale la pena rescatar y recordar, dirigida a sus colegas:

“Somos fotoperiodistas, no somos personas que llenan un espacio”.

Luego, profundizó sobre la labor del fotoperiodista, explicando que se trata de un periodista con un lenguaje diferente a través de una cámara, de una manera eficiente y esa eficiencia se consigue únicamente con la capacitación”.

Finalmente, ante la pregunta sobre cómo describiría su experiencia dentro de la profesión, respondió:

“Si tuviera que llegar a una sola conclusión sobre mi carrera, diría que fue apasionante. Esto no va porque todo haya sido bueno o malo. Justamente esa mezcla y esa diversidad es la que te da el fotoperiodismo en la visión de todo. El privilegio de estar en ciertos lugares es algo a lo que no acceden otras personas.

Esto de llevarle al público la imagen de lo que pasó, que ellos no pudieron ver y uno tuvo el privilegio. No importa si la foto haya sido placentera o no, porque no siempre es placentera, pero el hecho de estar en un lugar dándole la información y brindando la imagen a la gente es apasionante”.

Irma retrató, entre sus múltiples imágenes, al represor Luciano Benjamín Menendez. “Lo vi derrotado. Me impactó verlo solo en medio de una platea vacía”, dijo la autora de la imagen en su momento. “Estuve en el primer juicio a Menéndez. Son cosas históricas que presencié y agradecés haber podido darle tu mirada a la gente”.

 

*Foto de Luciano Benjamín Menéndez: Irma Montiel para Télam.