Por Daniela Kreimer, Directora Ejecutiva de Ashoka Argentina, Uruguay y Paraguay

Las nuevas generaciones no sólo se preguntan en qué tipo de institución trabajar y qué tarea realizar, sino también y más importante, qué está aportando esa institución al mundo y qué rol jugarán ellos en ese aporte. Desde Ashoka, nuestra visión es que “Todo el mundo puede ser un agente de cambio” y por agente de cambio entendemos que existen ciertas habilidades innatas en nosotros que, frente a un mundo en constante cambio, son claves potenciar y practicar. Ellas son: la empatía, la habilidad de trabajar en equipos multisectoriales e interdisciplinarios, el liderazgo horizontal y la actitud emprendedora para la resolución de problemas y desafíos. En el mundo de los negocios el cambio acelerado requiere que pongamos en práctica estas habilidades.

La empatía es una habilidad innata al ser humano, nacemos empáticos, sin embargo, las varias estructuras por las que vamos pasando en la vida, la adormecen. La buena noticia para los que ya somos adultos es que podemos entrenarla volviéndose una excelente herramienta para nuestro actuar como personas tanto en el ámbito laboral como en el personal.

Desde Ashoka solemos trabajar la empatía en ámbitos empresariales a través de prácticas vivenciales y generando puentes entre nuestros emprendedores sociales y las operaciones de las empresas obteniendo excelentes resultados. Un ejemplo de ello es el programa de McDonalds que emplea chicos con síndrome de Down, que fue creado por Victoria Shocrón (emprendedora Ashoka) y Wood Staton, ex CEO de Arcos Dorados. La empatía de los chicos con síndrome de down enriqueció la operación de Mcdonalds mejorando la experiencia de empleados y clientes, además de generar una oportunidad laboral para personas excluidas del mercado laboral.

El ejercicio de la empatía en nuestro día a día como empleados, trabajadores, padres, etc., cambia completamente la mirada que podemos tener del mundo y de nosotros mismos.

Para ello es clave que ante todo seamos empáticos con nosotros mismos: identifiquemos nuestras virtudes, pasiones y deseos, poniendo nuestros dones al servicio de la sociedad. Luego podemos ser empáticos con los otros (pareja, familia, amigos, colegas, etc.) y con nuestro entorno (medio ambiente). El conectar con nuestras necesidades, la de los que nos rodean y del planeta, nos humaniza, nos conecta los unos con los otros, permitiendo así que aflore la noción de bien común. Estamos todos navegando en el mismo barco, sobre el mismo mar y bajo el mismo cielo, si lográramos vernos como un equipo con un propósito común (mejorar la vida de todas las personas de este planeta) solucionaríamos los problemas más apremiantes de nuestra sociedad en muy poco tiempo.

Como empresario o trabajador activar la empatía permite conectarse desde un lugar más humano y sincero, generando vínculos de confianza que impactan directamente en la calidad del trabajo realizado, además de provocar una actitud más emprendedora ya que somos conscientes de nuestros dones, deseos y capacidades y al conectar con ellos, es inevitable llevarlos a la acción. Ejercitar la empatía nos permite ver nuestro ámbito laboral como una oportunidad de contribuir al mundo de manera positiva haciendo lo que sabemos hacer con una mirada más humana.

Como consumidor, activar la empatía nos permite ser más conscientes a la hora de comprar, preguntarnos acerca de la historia del producto que estamos eligiendo: este producto es resultado de una cadena de valor digna? Es respetuoso con el planeta? Despertar la conciencia sobre el poder que tenemos como consumidores al elegir cómo gastamos nuestro dinero, es un disparador clave para el cambio hacia una economía más humana y respetuosa del medio ambiente.

El ser empático también nos habilita a colaborar y co-crear con otros. Dicha práctica arroja siempre resultados superadores ya que sumamos los dones de todos aquellos involucrados en pos de una buena causa o un proyecto que está contribuyendo al bien común. Todos podemos ser agentes de cambio y promover esta mirada colaborativa en nuestros diversos ámbitos de actuación. Solo necesitamos adquirir ciertas herramientas y conectar con nuestro propósito o misión en el mundo.