* Por Darío Luis Candellero, docente de Economía y Gonzalo Fiore Viani, docente adjunto de Economía.

La economía como ciencia social se encuentra inmersa en muchas de nuestras actividades diarias, aunque a veces lo desconozcamos o no nos demos cuenta de que estamos aplicando alguna teoría económica en nuestras elecciones.

Por ejemplo, pensemos en cómo se dificulta nuestra elección de un producto cuando vamos a un supermercado y hay una variedad importante de marcas y precios complicando de esta manera dicha elección. En muchas ocasiones, sucede eligiendo bienes que nos producen una enorme felicidad al momento de su compra, pero con el pasar de los minutos nos generan arrepentimiento al haberlos comprado pudiendo haber elegido otra opción de mejor precio o calidad. Es en este momento que podemos pensar que, si bien el hecho de contar con más opciones de elección de determinados productos mejora nuestro bienestar, muchas veces la excesiva cantidad de mercaderías que tenemos para elegir nos genera indecisión y en muchos casos insatisfacción ya que no sabemos que elegir, como canta Luca Prodan con Sumo: “No sé lo que quiero, pero lo quiero ya” o como bien expresa Mick Jagger de Rolling Stones: “I Can’t Get No Satisfaction”.
De esta manera, vemos como la música nos acerca a una ciencia como la Economía que muchas veces es difícil de abordar y, a través de una situación cotidiana como el escuchar una canción, podemos darnos cuenta como estos artistas interpretan los conceptos y teorías básicas de la economía. Es así como, trabajando sobre canciones, podemos analizar distintos temas como la historia, la política y la economía. Por ejemplo, podemos mencionar a Public Enemy y las palabras de su líder, Chuck D, quien expresa que el hip hop es la CNN de los barrios. Pensando en un artista más cercano, encontramos a Cristian “Pity” Álvarez en su tema “De La Guitarra” con su grupo Intoxicados hablando de los deseos de las personas y como estos cambian en función de cada uno, tocando implícitamente temas como la restricción presupuestaria del consumidor y la maximización de su bienestar en frases como:

Es un pequeño anhelo, una pequeña tentación.
El sueño de algunos puede ser cambiar el auto
o tener una casa de fin de semana.
El sueño de otros puede ser sólo tener una guitarra,
para tocar esta canción que escuchas.

 

Estos ejemplos muestran que no hace falta tener un doctorado en Economía o en Ciencias Políticas para hablar sobre este tipo de temas, aunque hay excepciones como Mick Jagger, cantante de The Rolling Stones, quien estudió economía en la London School of Economics o Tom Morello, guitarrista de Rage Against The Machine, Audioslave y Prophets of Rage, que estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Harvard.
A nivel educativo, existen varios docentes que están utilizando canciones para lograr que estudiantes se sientan motivados a estudiar una asignatura que muchas veces la encuentran demasiado compleja. Como ejemplo, podemos mencionar al profesor Joshua Hall quien escribió un paper muy interesante llamado From Abba to Zeppelin, Led: Using Music to Teach Economics donde muestra sus conclusiones de aplicar la música en sus clases de economía. En Argentina no hay que dejar de mencionar al Doctor en Economía Walter Sosa Escudero, autor de un interesante artículo para La Nación denominado “De Charly García a los Stones; los rockanomics salen a escena”.

Pero, ¿cómo se fue insertando la música en la política y la economía a través de los años?

El rock and roll, al igual que el jazz, el blues, la música folk o el hip-hop, ha tenido y aún mantiene, una influencia inconmensurable en la cultura popular norteamericana, pero también, especialmente tras los fenómenos globalizadores, en todo el mundo.

Es imposible entender al rock and roll sin comprender primero los cambios socioculturales que se fueron produciendo, también, de la mano de las transformaciones económicas.

No es casualidad que su surgimiento como música de masas sucedió durante los felices e inocentes años cincuenta estadounidenses donde, por primera vez, nació el concepto de “adolescente” como sujeto de consumo. Esto sucedió gracias a películas como Rebelde sin causa o El Salvaje, pero especialmente debido a la influencia de la música de Elvis Presley, Jerry Lee Lewis, Buddy Holly, y los primeros blancos que comenzaron a llevar a una audiencia masiva a la música de los afroamericanos, en un contexto, aún, de fuerte segregación racial.
Los baby boomers, hijos de la generación que vivió la Segunda Guerra Mundial, fueron artífices de la otra gran transformación de la música popular estadounidense. El hipismo, la psicodelia y el rock complejizado como forma de arte “seria”, ya no tanto como música de baile. Este fenómeno se dio gracias a un contexto económico de bonanza en plena Guerra Fría, donde los índices se disparaban. La inocencia política de la década anterior, sin embargo, ya se había perdido. El presidente John F. Kennedy había sido asesinado en 1963, a lo cual seguirían los crímenes contra su hermano, Robert Kennedy, candidato cercano a los hippies y a la izquierda del Partido Demócrata, y de Martin Luther King y Malcolm X, figuras claves en la lucha por los derechos civiles. Los dos últimos, especialmente, fueron objeto de una amplia reivindicación posterior durante los años ochenta y noventa, en medio del auge del hip-hop.

El punk rock, a su vez, no podría haber sido posible sin una numerosa cantidad de factores. Sin embargo, uno de los más importantes fue la grave crisis económica que vivía la Inglaterra de los años 70.

Se llegó a tener una jornada laboral de tres días semanales. Todo ello desembocó en el gobierno ultra conservador y liberal en lo económico de Margaret Thatcher y el auge del neoliberalismo a nivel mundial. Mientras tanto, su contracara neoyorquina, no era mucho mejor. Gracias al bajo costo de los alquileres, la ciudad estaba llena de jóvenes de todo tipo. Muchos de ellos, bohemios y artistas, terminaron fundando la corriente punk con base en el Lower East Side de la ciudad y en el ya legendario club CBGBs.

La crisis política y económica vivida durante el gobierno de Carter también tendría una salida por derecha. El neoliberalismo conservador llegaría con Ronald Reagan en 1980, y con él, una serie de reformas ultra liberales y privatizadoras conocidas como las “reaganomics”.

 

Tanto el rock alternativo de los ochenta, como el hardcore punk o el naciente hip-hop, fueron consecuencia directa de esto. Como bien explica Jeff Chang en su libro Generación Hip-Hop, las políticas liberales tuvieron consecuencias nefastas en la comunidad afroamericana. Terminaron hacinados en guetos urbanos, a lo cual se sumó la epidemia de las drogas duras, especialmente el crack, y una tasa de homicidios creciente. Por lo cual, en el hip-hop, que comenzó de a poco a desplazar al rock and roll como la música de la “juventud” y la más contestataria, esto tuvo consecuencias directas. Algunos de los raperos de ese entonces glorificaban la vida de los traficantes y los gangsters como Ice-T o N.W.A.

Otra corriente más politizada o “consciente” reivindicaba las figuras de luchadores de la generación de los derechos civiles. Entre ellos, se encontraban bandas como Public Enemy, pero también otras como De La Soul o A Tribe Called Quest que tomaban elementos del jazz para hacer una música “afro-céntrica”.

Fue el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, quien, en 1976, durante la campaña presidencial que lo llevaría a ser la máxima autoridad política de su país, citó en numerosas ocasiones una canción de Bob Dylan. Maggie’s Farm, incluida en el álbum Highway 61 Revisited del año 1966, cuenta una historia ya narrada en innumerables cantidad de obras de la música folk norteamericana. El rechazo por el patrón, por las condiciones laborales, pero a su vez, la imposibilidad de salir del círculo.

No obstante, el narrador de la canción, en la voz de Dylan, asegura que “I ain’t gonna work on Maggie’s Farm no more” (No voy a trabajar en la granja de Maggie nunca más).

Carter contaba que cuando la escuchó por primera vez, causó más impacto en él que todos los tratados de economía que había leído hasta el momento. Según sus palabras, el ex mandatario sureño entendió, con tan sólo una escucha, las relaciones de trabajo y producción capitalistas.

Bill Clinton fue descrito por la escritora Toni Morrison como “el primer presidente negro de Estados Unidos” debido a su formación cultural, que tenía que ver con el jazz, y a su condición social, surgido en un hogar humilde de padres divorciados. Obama, a su vez, nunca desestimó el rol que la masividad del hip-hop tuvo entre los jóvenes en su llegada a la presidencia, invitando a estrellas como Kendrick Lamar a la Casa Blanca o citando versos de Jay-Z en discursos o entrevistas.

La música es fundamental a la hora de la formación del carácter y de la sensibilidad de quienes, en algún momento, pueden llegar a ser líderes mundiales. Es por ello que es imprescindible tener en cuenta el rol que las músicas populares tienen no sólo para describir, sino también para conformar a la política. Y como consecuencia, a lo económico.

Como podemos notar, a través de la música podemos describir la evolución histórica y el contexto económico, político y social de una nación como así también podemos valernos de esta herramienta para acercar los conceptos básicos de la teoría económica a las aulas para que los alumnos tengan otra referencia que les facilite el aprendizaje de estas asignaturas complejas mediante ejemplos más tangibles y reales, generando así una motivación extra en el estudio de las mismas ya que, como bien dicen The Rolling Stones en su single de 1974 escrito por Mick Jagger y Keith Richards con la colaboración de Ron Wood, “I know it’s only rock ‘n’ roll but I like it” (Sé que es sólo rock and roll pero me gusta).