Estefanía Chaile es estudiante de la Licenciatura en Comercio Internacional de Siglo 21. A través de la Universidad,  formó parte de “Inmex”, una incubadora de mujeres exportadoras para potenciar a empresarias y emprendedoras al comercio internacional.

Para Estefanía Chaile, hoy el mundo transita un movimiento de mujeres que vino a cambiarlo todo, y desde las universidades “hay que trabajar para romper con las desigualdades y la brecha tremenda entre hombres y mujeres”.

Estefanía tiene 21 años y cursa su tercer año de la Licenciatura en Comercio Internacional en Siglo 21: “Soy de la ciudad de General Deheza, y decidí estudiar en Siglo porque es una de las pocas universidades que ofrecía una carrera innovadora y prácticamente nueva, así que me mudé a Córdoba capital”.

Como parte de una generación joven que comienza a transitar sus primeros años profesionales desde la perspectiva de ser agentes de cambio, a través de la institución Estefanía lanzó un proyecto llamado “Inmex”, que contempla una incubadora de mujeres exportadoras para ayudar a empresarias a realizar importaciones y exportaciones.

“Creamos el proyecto junto a una de las profes de la facultad. Logramos trabajar junto al Ministerio de Producción de la Nación para poder ayudar más que nada a mujeres pymes que no tienen el conocimiento para realizar exportaciones el día de mañana”, explica.

A la hora de pensar un proyecto destinado a ayudar a mujeres empresarias, Estefanía tomó todos los elementos brindados por Siglo 21. “Pensé que solo iba a basarme en las materias referidas a Comercio Internacional, pero me ayudó todo, el aula, las clases, la formación con perspectiva de género, el trato con los docentes”, señala.

“Para los profesores somos colegas”

Estefanía piensa en estos tres años vividos en la Universidad y las experiencias que más marcaron su futura profesión dentro del comercio internacional. “Si me pongo a pensar, valoro mucho el trato con los profesores de Siglo. Es realmente muy abierto y va más allá de la relación profesor-alumno”, explica.

Para la joven, la posibilidad de dialogar horizontalmente con los docentes y de que existan espacios abiertos para debatir sobre el trabajo, la vida profesional, las posibilidades de la carrera y los trayectos profesionales personales, marca una diferencia. “Los profes te tienen en cuenta para proyectos como un par, no como una alumna”, dice.

Actualmente, entre otra de las iniciativas emprendidas se encuentra una consultora de comercio internacional que Estefanía impulsó junto a un docente de la carrera y otro grupo de compañeros: “Él considera que nosotros tenemos el conocimiento y nos brinda mucho apoyo a pesar de que no tengamos la experiencia, y eso es algo muy valioso”.

Una Universidad con compromiso social

Además de su experiencia al frente de proyectos relacionados a la carrera, Estefanía realizó su Práctica Solidaria en la organización Techo, presente en todo el país a través de cientos de voluntarios que trabajan junto a los sectores más vulnerables.

“Brindarle al alumno la posibilidad de hacer un voluntariado me parece sumamente importante porque brinda una mirada de compromiso social y una apertura para tener más conocimiento del mundo y de otras formas de vida”, señala.

Estefanía desarrolló sus prácticas en barrio Villa Unión de Córdoba capital, donde conoció a niños y familias cordobesas de bajos recursos económicos. “Creo que el compromiso es el valor más fuerte de Siglo 21. Te permite cambiar la mente, tener apertura de nuevas realidades y a mí especialmente me ayudó a abrir la mente. También he visto cambios muy positivos en mis compañeros”, dice.

“Salir de la caja mental”

Estefanía reflexiona sobre su experiencia universitaria en Córdoba. “Creo que la Universidad nos ha ayudado a salir de la caja mental”, dice. Y destaca algunas de las herramientas más innovadoras de la institución, como Experimenta 21:

“Estudiar ahí es otro mundo, es totalmente innovador. Te lleva a salir del aula y de los libros y te transporta a simulaciones reales. Es introducir más del mundo laboral en la práctica”.

Para la joven, la experiencia universitaria significó formarse profesionalmente pero también como persona. “No me lo esperaba. He cambiado muchísimo a lo largo de estos años, más allá de lo profesional. Si yo veo algún inconveniente o algo en el mundo que me incomoda la verdad es que la universidad me ha impulsado a querer cambiar y romper con todo tipo de estereotipo y paradigmas”, cerró.