“Paco” Pajuelo fue uno de los disertantes más destacado del 3° Congreso Innova Educa 21. Sus representaciones de personajes históricos en las redes sociales se viralizaron por todo el mundo y nos muestran resultados concretos de la dualidad innovación y educación. ¿Te imaginás usar Instagram, TikTok y YouTube como herramientas para enseñar? Mirá la experiencia de este docente español.

La pluma, el papel, los libros, la calculadora, el compás, el microscopio, las computadoras, entre otras, son herramientas de las que las y los docentes se valieron a lo largo de la historia para transmitir el conocimiento. La mediación tecnológica atravesó constantemente el contenido curricular de las materias y los métodos de enseñanza-aprendizaje fueron variando y adaptándose con el paso del tiempo.

La actualidad nos encuentra con un avance vertiginoso de las herramientas digitales y con un sistema educativo que en gran parte queda muy por detrás. No quiere decir que los materiales que se utilizan dentro del aula hayan quedado obsoletos, sino que la apropiación de los nuevos soportes se realiza a un ritmo mucho menor. Vemos como la utilización por parte de niños y niñas de múltiples pantallas y dispositivos modificó sus intereses respecto a los ritos tradicionales de aprendizaje.

En 2007, el reconocido sociólogo Manuel Castell ya advertía sobre el desfase entre los niños, niñas y adolescentes y el sistema educativo, el cual no evolucionó a la par de la sociedad y el entorno digital. “Todo el modelo educativo está obsoleto, porque está basado en los modelos de trasmisión de información y al contrario, la innovación, la experimentación, la autonomía del estudiante era siempre vista como un peligro, y no es culpa de los docentes, que están mucho más dispuestos a la innovación, es culpa de la organización de la escuela, de la burocracia del sistema educativo”, insistía en 2018.

En la misma dirección, el proyecto “Transmedia Literacy”, encabezado por Carlos Scolari, Doctor en Lingüística Aplicada y Lenguajes de la Comunicación, investigó sobre las nuevas competencias que adquieren las y los jóvenes fuera de la escuela, en entornos informales de aprendizaje relacionados con los medios digitales. Del trabajo surgió una serie de recomendaciones para explotar dichas competencias dentro del aula.

En este sentido, los Institutos y Centros de formación se encuentran ante el desafío de adaptarse a las características y tiempos del proceso de aprendizaje de las y los estudiantes, donde estos adquieran las competencias necesarias para responder a demandas complejas y diversas del mundo real.

La experiencia de “Paco” y las Redes Sociales

El 3° Congreso Innova Educa 21, organizado por la Universidad Siglo 21, nos dejó una experiencia sumamente enriquecedora de un docente que adaptó el método de enseñanza-aprendizaje a los actuales medios de comunicación de los niños, niñas y adolescentes. Las condiciones sociales del establecimiento educativo en el que se desempeña sumado a las medidas de aislamiento por la pandemia lo movilizaron a reinventar sus técnicas de enseñanza.

Estamos hablando del Mgter. Paco Pajuelo, Docente de Historia del Instituto Siglo XXI de Sevilla (España), quizás a estas alturas más conocido por su nombre de usuario en las redes: @sociales_xxi. El colegio en el que trabaja actualmente está situado en el barrio sevillano de Torreblanca, donde “habitan aquellos a los que les damos la espalda, el lugar que casi nadie de mi ciudad sabe que realmente existe”, según él mismo explica.

“Paco” es Napoleón Bonaparte, Cleopatra, Beethoven. Encarna los personajes históricos, los revive para sus clases y los trae a nuestro presente a través los medios que más utilizan las y los estudiantes. “Paco” es @sociales_xxi en Instagram, @el_de_sociales en Tik Tok y Sociales XXI en YouTube, espacios virtuales donde enseña de una manera innovadora mediante contenidos dinámicos e interactivos.
Las visitas a sus perfiles y las reproducciones de sus videos se cuentan de a miles, pero nacieron con el objetivo de mantener la cercanía con sus estudiantes. “Mi convencimiento y mis ganas hacen que este alumnado para el que yo trabajo, que tiene sus particularidades sociales, pues tenga un producto educativo digno y que vean que su profe está haciendo algo bueno y bonito para ellos”, señala.

Las redes como aulas virtuales

Pajuelo hace uso de sus dotes de actor para realizar videos explicativos sobre personajes o acontecimientos importantes de la historia mundial, siguiendo el contenido curricular estipulado. Seguidamente en las historias destacadas de Instagram utiliza las herramientas de Encuesta, Preguntas y Cuestionario para interactuar con sus alumnos. “Empecé con la idea de comunicarnos, de saber cómo estamos, pero descubrí herramientas de la propia aplicación que incluso me podían servir para llegar a dar clases de forma muy dinámica y directa, saltándome todos los convencionalismos”, sostiene.

En este sentido, el formato evidencia un minucioso trabajo de adaptar los contenidos al lenguaje propio de las redes sociales como así también a los tiempos y estilos que caracterizan esos soportes. En definitiva, son esas propiedades las que constituyen el atractivo central de estos medios y que mantienen la atención de los públicos jóvenes.

En palabras de Paco, “esto me ha permitido descubrir la capacidad tan brutal que tienen las redes sociales sobre todo porque para mis alumnos es su obsesión, es su libertad”.

“Ellos encuentran en Instagram su vía de escape y diversión. Una diversión que suele estar fundamentada en lo frívolo, en lo social y en lo físico, y el hecho de convertir esto en una herramienta educativa ya me parecía un reto interesante y he tenido la posibilidad de hacerlo gracias a que he tenido libertad y tiempo para hacerlo”, agrega.

Además del contenido teórico, el docente español propone articular el mensaje del personaje o acontecimiento histórico con las realidades sociales que atraviesan las y los estudiantes. “Una de las cuestiones más importantes y de los mensajes fundamentales que quiero transmitir a mi alumnado, cuyas carencias son absolutas en las cuestiones más básicas como seres humanos, son esos grandes mensajes transversales asociados a los valores”, explica Pajuelo. Así podemos ver a una Cleopatra reconocida como feminista, a Beethoven invitando a los estudiantes a no ponerse límites, o al Homo Antecesor revindicando a los seres humanos que se mueven de continente para ganarse la vida.

La respuesta de los estudiantes

Las métricas de las redes sociales resultan de mucha utilidad en estos casos ya que permiten evidenciar el alcance de los contenidos, cuáles gustaron más que otros y tenerlos en cuenta al momento de generar nuevas publicaciones. Al mismo tiempo las herramientas de Encuesta, Preguntas y Cuestionario sirven para lograr un feedback con los estudiantes y constituyen también una especie de autoevaluación.

“Poder utilizar los cuestionarios multi respuesta que ofrece el propio Instagram para ver de esa manera quién me estaba viendo, si habían entendido lo que habían escuchado y al mismo tiempo sí respondía o no respondía, ha sido la manera de obtener un feedback”, precisa Pajuelo y agrega: “Algo que es la gran sorpresa y la parte más positiva de todo esto es que el alumnado que no asistió con frecuencia clase de repente empieza a participar de forma diaria y cada vez se enganchan más”.

“Paco” siempre tuvo en claro que el objetivo principal de esta iniciativa era mantener ese vínculo generado en el aula entre el docente y los estudiantes. Más aún, teniendo en cuenta los altos índices de ausentismo que hay en el establecimiento, “el miedo a volverlos a perder” era la mayor preocupación.

“No había otra opción que hacer alguna locura de algún tipo para poder captar la atención si no queríamos perderlos definitivamente”, explica.

Ante esa superposición de dificultades, Pajuelo sostiene que los estudiantes valoraron el esfuerzo del docente: “Es algo importante con este tipo de alumnado que normalmente tiene problemas tan serios de autoestima, de falta de afecto, que sientan que hay una persona que está haciendo algo bueno por ellos y ellas”.

“Educar desde lo afectivo”

Nacido en el seno de una familia de educadores, Pajuelo recuerda que se crio en un “continuo claustro”. Su madre, tíos, tías y numerosos amigos fueron profesores en diversos centros de formación secundaria por lo que su niñez y adolescencia estuvo repleta de “conversaciones de maestros, preocupaciones naturales acerca del alumnado, enfados por los cambios legislativos y la desesperación para encontrar la manera de llegarles”.

Luego de graduarse como Licenciado de Historia del Arte en la Universidad de Sevilla y tras las primeras experiencias de trabajo, entendió que quería desempeñarse “cerca de aquellos que por azares del destino o no, la vida ha colocado por debajo del último escalón y lo educativo no entra en sus planes prioritarios”. Fue allí donde comprendió que para acercarse a los estudiantes tenía “que actuar desde el Paco adolescente, el Paco disperso, enamoradizo, buena gente y de risa fácil”.

Se trata de que el proceso de aprendizaje vaya perdiendo la sola función de transmitir conocimientos y colabore con las y los estudiantes en el desarrollo de competencias del saber, el saber hacer, el saber ser y el saber convivir. “Al fin y al cabo me tengo que sujetar a un currículo pero sí que podemos ver cuáles son las capacidades de cada uno de los estudiantes, las actitudes, nuestras competencias, aprender a trabajar en equipo y aprender sobre todo a descubrir cuáles son sus talentos, sentirse útiles en la escuela y alcanzar el éxito de alguna manera”, insiste Pajuelo.

En este camino, “Paco” sostiene que como las realidades de cada comunidad educativa son diferentes unas a otras, las y los formadores deben intentar encontrar su propias metodologías para poder cumplir sus objetivos en el aula. Las herramientas que funcionan en un lugar no necesariamente tienen resultados en otros contextos: “En mi caso, basé mucho mi pedagogía y metodología en las estrategias comunicativas porque sé que es mi capacidad o mi habilidad y entonces lo he explotado mucho”.

“Creo fundamentalmente que la metodología que se use tiene que ser de uno propio. Es decir uno puede inspirarse en alguien, puede parecerle muy efectivo lo que hace, pero no tiene porqué funcionarnos a todos. A mí me ha valido porque yo me he servido de mis estrategias que ya conocía”, enfatiza el docente español al tiempo que agrega: “No hay metodología milagrosa, ni mucho menos en esta que yo planteo. Esto es una cosa circunstancial de un contexto y un momento, que al mismo tiempo invita a reflexionar sobre la educación. Pero creo que cada uno de los docentes debe encontrar sus estrategias siempre y cuando esté convencido de ellas y de qué son útiles”.

Un modelo que se adapte a cada estudiante

En los párrafos anteriores, Pajuelo mencionaba la importancia de innovar en las metodologías teniendo en cuenta los contextos de cada comunidad y las realidades que atraviesan a cada una. Nada garantiza que los procesos que funcionan en un aula determinada tengan el mismo éxito en otra, por lo que al adaptarse a los constantes cambios que transita el mundo y la sociedad no es tarea fácil.

En este sentido, el Modelo Academia 21 ® de la Universidad Siglo 21 parte de la necesidad de estar preparados y preparadas para descubrir lo diferente, poder adaptarse a las actualizaciones y así apropiarse de lo novedoso, aprender de lo que alguna vez fue impensado y explotar todo su potencial. Allí se inscribe la Licenciatura en Educación que tienen como principal objetivo innovar desde la pedagogía y las nuevas didáctica en todos los niveles.

Desde esta perspectiva se desarrollan diferentes estrategias para incorporar las TICs en el aula o implementar plataformas de educación mediada por tecnologías. En definitiva, la sociedad actual que transita a un ritmo sumamente vertiginoso exige que se conjuguen las premisas educativas básicas con la diversidad de un mundo que es al mismo tiempo tan digital como analógico.