* Por Mgter. Natalia Raquel Gontero – Docente e investigadora de Universidad Siglo 21 – Integrante de hablamos de amor córdoba, organización destinada a la prevención de las violencias de género.

Las mujeres y niñas son las más expuestas ante el avance del coronavirus y están desproporcionalmente afectadas por la crisis. En Argentina desde que se inició la cuarentena obligatoria se registró un aumento en las violencias por motivos de género. Los llamados a la línea 144 tuvieron un incremento significativo: superaron en un 39% al promedio diario. En la Provincia de Córdoba el Ministerio de la Mujer recibió, desde el inicio del aislamiento hasta el 5 de abril, unos 5 mil llamados y realizó un promedio de 300 intervenciones diarias.

Estos datos demuestran que la emergencia sanitaria, necesaria para evitar contagios, afecta a mujeres y hombres de manera diferente y que los hogares son lugares peligrosos para muchas mujeres y niñas.

El segundo día de cuarentena Susana Melo fue asesinada por su ex pareja en la ciudad de Bahía Blanca. La familia de Susana pide que se activen todos los mecanismos para que las medidas de aislamiento por coronavirus no retrasen la investigación. Su asesinato forma parte de la estadística que indica que en Argentina hay un femicidio cada 26 horas, según la organización Mumalá.

Pensar la cuarentena desde una perspectiva de género es fundamental para entender los impactos directos e indirectos en las personas y poner en práctica políticas e intervenciones equitativas. Implica pensar en la vulnerabilidad de las mujeres que tienen trabajos precarios y también en la sobreexigencia de muchas, que deben realizar trabajo desde sus hogares, tareas de cuidado, limpieza y ayuda en las tareas escolares por la suspensión de clases.

Esta sobrecarga de actividades genera stress y afecta a la salud de las mujeres. La situación es más grave en el caso de aquellas que conviven con personas violentas.

El aislamiento social, el miedo al contagio, la ansiedad por la pérdida de ingresos lleva a que aumente la tensión y los conflictos en muchos hogares, lo cual puede derivar en episodios de violencia.

¿Por qué persisten las violencias de género y se incrementan en tiempos de aislamiento?

Según Marcela Lagarde la violencia de género es estructural porque la organización de la vida social lo es. Para la antropóloga mexicana se trata de una sólida construcción de relaciones, prácticas e instituciones que generan y reproducen poderes (acceso, privilegios, jerarquías, monopolios, control) de los hombres sobre las mujeres. Además, la violencia no es sólo física, sino que implica una multiplicidad de actos, hechos y omisiones con efectos y daños en la vida de las víctimas. En tal sentido, Rita Segato habla de “violencia moral” como aquella que está presente en las relaciones y prácticas sociales, que no se detecta fácilmente y, por eso, es difícil nombrar ciertas acciones como violentas.

De acuerdo con especialistas, es posible que durante un aislamiento prolongado puedan agravarse estas situaciones, dificultando el acompañamiento y el pedido de ayuda. Los varones están ahora en un territorio que históricamente fue ajeno para ellos: el hogar. Al respecto, ONU Mujeres alertó que “las personas sobrevivientes de violencia pueden enfrentar obstáculos adicionales para huir de situaciones violentas o para acceder a órdenes de protección y/o servicios esenciales que pueden salvar vidas, debido a factores como las restricciones de la circulación o la cuarentena”.

En Argentina, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) recibió en la primera semana de aislamiento 26 casos. Antes eran 50 por día.

Por esto, ante la dificultad de acceso a las oficinas de justicia, se prorrogaron automáticamente por dos meses las medidas cautelares de protección para las víctimas: exclusiones del hogar, prohibición de acercamiento y contacto, perímetros de exclusión, entre otras. Además, las mujeres y personas LGBTI+ en situación de violencia de género tienen autorización para salir de su domicilio si necesitan protección, realizar denuncias o pedir ayuda.

El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad lanzó medidas de prevención y asistencia. Se reforzó la línea 144, destinada a personas en situación de violencia de género, familiares y círculo de confianza. Si no puedan llamar se reciben consultas por e-mail: linea144@mingeneros.gob.ar o por WhatsApp (+54) 1127716463, 1127759047 y 1127759048. Y en la página web están los centros de atención a mujeres de todo el país.

Las principales recomendaciones apuntan a la solidaridad, la empatía y la cercanía en tiempos de distancias físicas. En el caso de estar atravesando una situación de violencia no hay que desconectarse de los vínculos y las redes de confianza, tener siempre el celular a mano, con carga y crédito. Si se advierte sobre una situación de violencia de género es fundamental preguntar si esa persona está bien, si necesita ayuda, brindar apoyo, incluso aunque no se la conozca. Hay que escuchar y acompañar. Involucrarnos, para que cruzar los brazos y mirar para otro lado no sea más una opción.