El uso del césped artificial sigue siendo objeto de debate en el mundo del deporte, en medio de canchas que encuentran en lo sintético una alternativa duradera y rentable para las distintas disciplinas. Según algunos especialistas, el terreno artificial provoca mayor cantidad de lesiones, ¿es real?

En las últimas décadas, la tendencia de los clubes a utilizar superficies sintéticas para la realización de deportes ha ido aumentando considerablemente, junto con las versiones a favor y en contra de este tipo de terreno para la práctica de disciplinas como, en Argentina, fútbol y hockey.

A pesar de que en el caso del fútbol organismos como la FIFA comenzaron hace tiempo a ordenar que se normalicen y mejoren las propiedades mecánicas de este tipo de superficies en lo que refiere a la absorción de impactos, abrasión o tracción, todavía circulan ideas confrontadas que no llegan a un acuerdo.

Haciendo un breve racconto histórico, la primera superficie de césped artificial que se utilizó fue instalada por la Liga de fútbol americano en el Houston Astrodome, Texas, en 1966. En Europa, el primer campo de césped artificial fue instalado en Inglaterra, en el Celedonian Park de 1971. En 1976, los Juegos Olímpicos de Montreal inauguraron una cancha de hockey con césped sintético y en 1981 el terreno artificial se utilizó para el fútbol en el Queens Park Rangers FC.

En la mayoría de los casos, el suelo sintético permitió a los distintos clubes superar las dificultades que planteaban los climas fríos con lluvias y nieve.

Así fue el inicio de lo que se convertiría en un tipo de producción que sigue vigente hasta hoy, también en Argentina, con diferencias a lo largo de los años en cuanto a la calidad y sofisticación de los terrenos.

Al menos en Estados Unidos, actualmente suman más de 12.000 los campos de césped sintético para la práctica de distintos deportes, según el Consejo de Campos Sintéticos (STF).

Para el reconocido profesor de medicina deportiva que durante años se desempeñó en la UEFA Champions League, Jan Ekstrand, no existen grandes diferencias que ubiquen a un tipo de suelo en mejor posición que otro, e incluso tampoco existieron diferencias con los primeros suelos artificiales utilizados en la década de los setenta. Según el experto, las versiones que circulan hasta el día de hoy y lo relacionan a una mayor cantidad de lesiones, tienen que ver con “mitos originados en los setenta, cuando este suelo se comercializó por primera vez”.

Por su parte, según un estudio realizado por especialistas en actividad física de Oporto (Portugal) y Granada (España), “las primeras superficies instaladas años atrás fueron valoradas negativamente por profesionales y prohibidas para el juego por la FIFA”. Sin embargo, el desarrollo de superficies de césped artificial modernas que comenzó entre 1997 y 1998 patentó una nueva tecnología rellena compuesta por caucho y arena que marcó la diferencia.

Cuestión de calidad

Haciendo hincapié en el ámbito local, según Lucas Garcías, fisioterapeuta cordobés especializado en deportistas, los estudios señalan que “las lesiones son las mismas en canchas de césped natural o sintético, sobre todo para profesionales o deportistas entrenados”. Para el médico, el peligro de una lesión puede estar más ligado a los jugadores amateurs, y “la diferencia radica sustancialmente en lo entrenada que está la persona que juega”.

Según Garcías, en diálogo con DTX, existen otras variables que resultan clave a la hora de no lesionarse durante los partidos y tiene que ver con el uso de un calzado adecuado: tapones bajos en las canchas de césped artificial y altos en terrenos naturales.

También los testimonios de jugadores, dirigentes y entrenadores señalan que más allá de la superficie de cada cancha, lo importante es mantenerla en condiciones y tener en cuenta el tipo de calzado para lograr el mejor desarrollo deportivo.

Para la FIFA, “con miras a que el fútbol sea más accesible a todo el mundo se promueve el uso de césped sintético pero solo certificado”. El organismo aclara: “Para que este tipo de campos perdure el mayor tiempo posible, es esencial que reciba el mantenimiento adecuado”.

De las versiones a favor y en contra se puede concluir que el césped artificial o natural no garantiza de por sí solo que los jugadores no se lesionen, sino que se trata de un conjunto de factores que pueden hacer más viable o no una mala pasada física.