Leticia Cay trabaja todos los días para defender los derechos de las personas desde su posición de Abogada, Escribana y estudiante de Recursos Humanos. Rescata que la Universidad la fortaleció como líder.

Cuando se recibió de Abogada en 2012, pensó que quería seguir sumando trayectoria académica y se inscribió en Escribanía. Dos años más tarde, con la intención de acercarse al mundo empresarial, decidió estudiar Recursos Humanos, que es la carrera que continúa en la actualidad.

“Estudié más de una carrera porque me gusta integrar. Cuando me recibí de Abogada me pregunté de qué manera iba a marcar la diferencia. ‘Abogados somos un montón’, pensé. Y ahí opté por abrir la puertas hacia los recursos humanos”, cuenta Leticia. La joven profesional, oriunda de Río Tercero, siempre sintió una fuerte inclinación hacia lo humanista, las ciencias sociales, y ello reafirma su decisión de encarar su profesión desde otro punto de vista.

¿Cuál es  la importancia de integrar el derecho con los recursos humanos?

Me parece muy integrado, de hecho la administración de personal exige conocimiento sobre derecho laboral, sobre los convenios colectivos, las negociaciones, etcétera. Entonces conocer derecho sumado a los recursos humanos me parece como demasiado integral.

Para obtener el título de Licenciada en Recursos Humanos le quedan pocas materias, pero de a poco se empiezan a vislumbrar nuevas metas laborales. “Pienso en la idea de expandirme, siempre miro hacia adelante. Mi idea es tener una consultora de recursos humanos donde pueda integrar estas dos disciplinas”, afirma.

Leticia se siente en transición. Desde aquella abogada que obtuvo su título hace cinco años, a la adolescente que egresó del secundario con ganas de marcar una diferencia, pasaron muchas experiencias que la fortalecieron. Está segura de sí misma: “si no estuviera en constante crecimiento, no sería yo”, señala. “El crecimiento, la expansión de los límites, está muy marcado en mí”.

Dueña de una marcada forma de ver el mundo con optimismo, Leticia opina que “la vida siempre nos golpea de alguna manera pero siempre hay muchos aprendizajes que nos ayudan a crecer”.

“La gente que me conoce sabe que ando por el mundo con una sonrisa y se acercan a mí buscando un poquito de ese empuje”, reflexiona.

“Me encanta ver a la gente crecer, expandirse, pienso que no hay límites. A mis alumnos les transmito que sean emprendedores, independientes, porque se puede trabajar en relación de dependencia, pero desde la independencia se pueden crear muchas cosas”, añade.

Con una personalidad reflexiva, a cada paso que da se pregunta por su rol en el mundo, “¿Qué misión vine a cumplir? Yo creo que mi aporte es la defensa de los derechos, por otra lado la coherencia de proyectar en la profesión lo que uno realmente es, los valores que adquirí en mi familia, los que incorporo en el trabajo y sobre todo en la defensa del ser humano”.

¿Qué te aportó tu paso por la Universidad?

Estoy feliz de haber ido a la Universidad Siglo 21 porque me considero una líder y cuando uno se siente de esta forma no sigue a alguien que no sea de esa manera.

Yo siento que “la Siglo” más que prepararme como abogada me formó como líder.

Pero no lo digo desde una posición soberbia, sino que desde chiquitita fui siempre así, líder.

En la escuela la señorita me ponía a liderar grupos de trabajo, siempre me interesó buscar qué aportaba cada uno, identificar qué tarea le gusta hacer a mis compañeros. Por eso estoy muy relacionada con los recursos humanos.

Yo creo que me vine a preparar y me sentí siempre identificada con los valores que promueven acá. Viví muchas situaciones personales y siempre hubo alguien que me acompañó. Aunque no vivía muy lejos, siempre me sentí contenida y eso hizo que siguiera eligiendo la Universidad.