Por Cristina Schwander. Mgter. en Inteligencia Emocional, Cofundadora de la Universidad Siglo 21 y Directora del 3° Congreso de Inteligencia Emocional, Mindfulness y Liderazgo Coach 2018

Todo líder tiene ideas que las lleva a la acción, implementa, inspira y desde nuestra mirada nutre sistemas de crecimiento armónicos. Liderazgo consciente, “liderazgo puente” como me gusta llamarlo, es un líder que desde el YO, observa y trabaja en el “nosotros”.

Al existir un estado de armonía interna, un nosotros, se multiplica el potencial de cada persona y se aprovecha la capacidad de cada uno. Aumentamos así la productividad de la organización toda y en el plano personal la gente se siente más satisfecha con la combinación de cooperación y autonomía ofrecida en los equipos autodirigidos.

El líder es el catalizador de las energías grupales y todos somos líderes, tengamos personal a cargo o no, porque podemos serlo en distintos grupos, en nuestras familias y sobre todo podemos ser líderes de nuestra propia vida.

Actualmente los líderes se encuentran frente al desafío de liderar en entornos altamente complejos, en continuo cambio, muchas veces al frente de equipos e instituciones distribuidos por el mundo, con un crisol de personalidades y culturas. Lideran equipos donde su capacidad de liderar no está en el conocimiento técnico (liderar a especialistas) y específico, sino fundamentalmente en su capacidad de influencia motivadora generando energía positiva en post de los resultados.  Vivimos en estrés pero eso puede ser saludable (estrés) o insalubre: estrés crónico.

El líder puente debe no solo estar capacitado para afrontar su propio estrés y las demandas de su difícil posición, sino que requiere además estar despierto, atento y sincronizado consigo mismo para poder entonces “resonar” con los demás y con el mundo que lo rodea.

Desarrollar su propia inteligencia emocional (con sus cinco habilidades: autoconocimiento, autogestión, motivación, empatía, y habilidades sociales como la resolución de conflictos y la asertividad entre otros) es fundamental para el desarrollo de los equipos, para generar confianza, compartir información y tener consciencia de la importancia de estar juntos.

En las organizaciones la inteligencia emocional es una herramienta altamente valorada para comprender la productividad laboral de las personas, el éxito de las empresas, los requerimientos del liderazgo y hasta la prevención de los desastres corporativos.

Es justamente por esta razón que muchas organizaciones comenzaron a brindar a sus ejecutivos y profesionales de alto rango programas de entrenamiento de diferentes disciplinas y técnicas que sirven para el desarrollo de las habilidades antes mencionadas: programas de coaching haciendo pie en la importancia de las conversaciones, diferentes propuesta para conocer y gestionar las emociones como por ejemplo el método alba emoting de Susan Bloch y hoy con mucha potencia entrenamientos en Mindfulness.

Atención Plena

Esta práctica consiste en un entrenamiento sistemático de la atención que nos permite desarrollar recursos internos de auto-observación y auto-regulación y nos brindan la posibilidad de desactivar la reacción automática del estrés crónico, a través de observar claramente las reacciones corporales y emocionales que surgen frente a un estresor. La inteligencia emocional es una gran herramienta para un liderazgo consciente y transformador, un “liderazgo puente”.

Auspicio de éxito. Las investigaciones demuestran que la inteligencia emocional es uno de los predictores más importantes para obtener éxito en la vida y en las organizaciones.

Daniel Goleman, el autor más prolífico de libros sobre el tema de Inteligencia emocional nos explica que se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones con nosotros mismos y con los otros.

Muchos CEO son contratados por su capacidad intelectual y su experiencia comercial y son despedidos por su falta de inteligencia emocional. Por esto, disponer de un equipo con personas emocionalmente inteligentes, que cooperen entre ellas y que mantengan una actitud proactiva ante los retos de la organización es la clave del éxito. Los gerentes y directivos lo saben, y por eso centran cada vez más los esfuerzos en desarrollar sus habilidades de comunicación y empatía y hacer de la gestión de los equipos uno de los puntales de su organización.

Según Goleman, el desarrollo de la inteligencia emocional se basa en el autoconocimiento y éste puede conseguirse también a través de la práctica del Mindfulness, facilitando la estabilidad mental y la percepción de los propios pensamientos, emociones y reacciones. Comprender y practicar esta habilidad de presencia es fundamental para que logremos efectividad personal e interpersonal.

El autoconocimiento nos permite comprender y observar nuestros hábitos y patrones. Conocernos para comprendernos y ser capaces de autoevaluarnos con precisión, firmeza y amor; para tener conciencia de nuestros propios estados internos, conciencia emocional para reconocer las propias emociones y sus efectos y para hacer una valoración adecuada de uno mismo.

Caminemos hacia la autogestión de nuestras reacciones, rompiendo con la acción compulsiva de las reacciones automáticas y dando lugar a respuestas saludables. Así lograremos mayor integridad, asumiendo la responsabilidad de nuestras acciones personales y nos abriremos hacia nuevas ideas, enfoques e información.

Desarrollemos también la motivación, observando las tendencias emocionales que guían y facilitan el logro de objetivos con compromiso, iniciativa, presencia, optimismo y sintonía, alineando el trabajo y la vida con nuestros valores. Practiquemos la aceptación, la resiliencia y la ambición sana y comprometida.

Busquemos vivir en espacios, promoviendo hábitos saludables de ternura, desapego y amabilidad. Los resultados de los equipos dependen de la capacidad de comprensión entre sus miembros, estableciendo relaciones de confianza. Intentemos llevar a nuestra vida cotidiana hábitos que aumenten la empatía, para entender, sentir y vivir los sentimientos y puntos de vista de los demás en pos del logro de mejores resultados.

Todas las personas tenemos la capacidad de desarrollar y aumentar nuestro bienestar, porque éste es una habilidad, y todas las habilidades son entrenables. Mindfulness y Inteligencia Emocional se relacionan intrínsecamente, se nutren y se potencian: se abren al mundo corporativo llevándonos nada más y nada menos que  tener una vida donde seamos completos y sinceros.

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El viernes 25 de mayo en el Centro de Eventos y Convenciones del Dinosaurio Mall se desarrollará el 3° Congreso de Inteligencia Emocional, Mindfulness y Liderazgo Coach 2018. Contará con la presencia de Rafael Echeverría, Alicia Pizzaro, Cristina Schwander, Cynthia Zak, Carlos Spontón, Jorge Sobrero y Susana Schwander.

Las temáticas que se abordarán son: desde la integración hacia la acción; Liderazgo, Mindfulness, Inteligencia emocional, el desafío de la transformación personal, la ontología en procesos de enseñanza y aprendizaje, mindfulness en movimiento; el poder del ahora para crear una cultura de paz; regulación emocional del bournout al engagement y tai Chi Chuan: el poder de la suavidad.

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