Tiene 40, es profesor de Matemáticas y Física, y estudiante de Abogacía. Fundó Malón, una fábrica de tablas de sandboard en la puna jujeña.

Malón es un emprendimiento dedicado a la fabricación de tablas de sandboard, que son similares a las de snowboard pero se utilizan para deslizarse en la arena. Además, busca posicionar a la puna jujeña como un centro turístico ya que el recorrido tradicional incluye Purmamarca, Tilcara, Humahuaca, luego pega un salto hacia La Quiaca y de ahí a Perú.  En medio del paisaje norteño, la localidad de Abra Pampa queda olvidada.

El proyecto nace de la necesidad personal de su impulsor para conseguir dinero para poder continuar los estudios universitarios, esta vez, la carrera de abogacía. Hace unos años, Matías Liquin fabricaba tablas para uso personal y de sus amigos. Cuando les contó la idea de armar una empresa le dijeron: “vos estás mal, vos estás re loco, eso no se puede hacer”. Lejos de bajar los brazos, Matías siguió adelante con su idea. “Empecé a averiguar por todos lados, a buscar material por internet, a buscar amigos carpinteros, que me dieron una mano de cómo era el proceso porque no tenía ni idea de cómo hacerlo pero probando, prueba y error fue saliendo todo”, recuerda. Las primeras tablas fueron “muy buenas”.

Cuando salió la oportunidad de seguir estudiando se animó a probar suerte con el público. “Fui por el costado de la ruta de Abra Pampa, que es donde vivo, armé un puesto con mis tablas, que no eran muchas y vi que los turistas que pasaban me tocaban bocina y saludaban”, cuenta. Entonces pensó que el proyecto tendría futuro. “Armé una cuenta de Facebook y pensé que el producto se llamaría Malón, como reivindicación de los derechos indígenas, símbolo de rebelión y en homenaje a uno de los jueces que aparece en la biblia”, afirma Matías Liquin, el fundador de Malón.

“El beneficio no es solo para el emprendimiento, sino que cuando se acercan los contingentes de turistas muchas veces preguntan dónde comer o dormir, dónde comprar artesanías del lugar, y esas son actividades que le suman al pueblo, porque no tiene industria, sólo la minería, y hay personas desocupadas. Entonces este proyecto también es una fuente de trabajo válida para la gente del lugar”, añade el empresario de las tablas de arena.

¿Qué es ser emprendedor?

Es animarse a hacer algo donde otros tienen miedo. Como me dijo una persona que ya tiene varias empresas: “emprendedor es el que hace; donde otros no quieren, el emprendedor se ensucia las manos”. Para emprender no se necesita tener estudios sino las ganas de querer avanzar.  En mi caso, ahora estamos innovando y haciendo sky para arena y las famosas tablas de culo patín pero para 6 personas.

¿Creés que cualquiera puede emprender?

Sí. Todos pueden emprender. Por naturaleza todos somos iguales, pero en la práctica somos muy diferentes, y eso hace la diferencia con el emprendedor. El emprendedor pone en práctica las ideas que tiene. ¿Por qué el resto de la gente no pone en práctica todas las maravillosas ideas que tiene? Creo que es por el hecho de que sólo ven una alternativa y no ven más allá de esas posibilidades. Hay un físico W. Heisenberg que plantea que no se puede reconocer la posición y la velocidad de una partícula atómica: se conoce la velocidad o la posición pero no las dos al mismo tiempo. Este es un principio que también tenemos que aplicar los emprendedores: cuando cambiamos la forma de mirar las cosas, las cosas cambian.

¿Cómo te ves en un futuro?

Me veo con Malón como una empresa ya afianzada turísticamente, estamos buscando las inversiones para hacer un hotel, y ese es la punta donde queremos llegar, poner un hotel en las cercanías del cerro donde hay una gran duna, que por lo que sé es la mejor para hacer sandboard en toda la República Argentina.

¿Qué aporta el derecho a Malón?

Varios aspectos. Uno al estudiar abogacía va sabiendo que tiene que registrar la marca, cuáles son los pasos a seguir, el derecho de autor, la propiedad intelectual, son todas pequeñas herramientas que a la vez suman con este emprendimiento que no está relacionado con la abogacía. Lo bueno del derecho es que plantea que siempre se pueden buscar alternativas para encarar un problema.