Un grupo de estudiantes de Siglo 21 participa de un programa intercultural para acompañar a estudiantes internacionales durante su estadía en Argentina.

Camila Fanzini, de 22 años, y Anabela Mariel Zabala, de 26, estudian la Licenciatura en Relaciones Internacionales y se sumaron el año pasado al programa de Mentores Globales.

Anabela se enteró por un amigo. “Me pareció muy interesante y una excelente oportunidad para conocer estudiantes como nosotros”, dice. Para Camila, la convocatoria fue “sumamente interesante, al poder participar en actividades que involucrasen a estudiantes de otros países, con culturas, idiomas y formas de pensar completamente diferentes”.

Las actividades consisten en brindar acompañamiento a estudiantes extranjeros durante su cursado, guiarlos en las convocatorias que genera la Universidad y organizar salidas culturales a distintos puntos turísticos. Además, se busca generar actividades para fortalecer los vínculos entre ellos.

“Hicimos un grupo de WhatsApp para poder comunicarnos entre todos”, agrega Anabela.

Los estudiantes de la universidad de destino se ponen en la piel de los recién llegados, tratando de comprender los nervios, dudas, y adelantándose a las posibles dificultades que pueden presentarse, tanto desde la frontera lingüística como cultural.

“Más que nada, es un acompañamiento académico y después si surgen otros planes por fuera de lo académico muchísimo mejor, eso tiene que ver con las dinámicas que se generen o no”, explica la joven integrante del programa Mentores Globales impulsado por el Centro de Internacionalización de Siglo 21.

“El Programa nos permite conocer gente nueva, otras realidades y experiencias. Para los chicos que vienen de intercambio, es una buena oportunidad para conocer otros lugares de Argentina”, señala.

Empatía

Las dudas principales de los estudiantes recién llegados están vinculadas al sistema de cursado, las modalidades y fechas de exámenes, cómo funcionan las cátedras, etc. También buscan sugerencias de lugares donde salir, o qué localidades conocer, y cómo vive un estudiante universitario en la ciudad de Córdoba.

“Tuve un caso en particular que todavía no tenía lugar de residencia fijo así que también fue un tema charlado”, añade Anabela. “En lo personal, considero que toda experiencia sirve y conocí dos personas increíbles de Colombia y de Francia, además del resto de intercambio. Quedamos en volver a encontrarnos en caso de viajar para allá”, cuenta.

“Yo creo que  es indispensable contar con alguien de tu edad que te de una mano al momento de llegar a otro país tan distinto, especialmente si vas a estudiar allí”, afirma Camila. Y agrega: “considero que el programa me aporta experiencias enriquecedoras con estas personas increíbles, abre mi mente y me hace pensar de una forma diferente. Lo que yo puedo aportar a los nuevos estudiantes es seguridad, confianza y ánimo”.