“Todos tenemos sueños. Estoy aquí para decirles que podemos alcanzarlos trabajando juntos.” Así hablaba Ndaba Mandela en la pasada Cumbre de Economía Verde en Córdoba. Sin embargo, para este nieto de Nelson Mandela, su primer sueño fue ir a la cárcel. Comparado con su humilde hogar, el lugar donde su abuelo pasó el último período como preso político era un sueño. Hoy, como cofundador y copresidente de la Fundación África Rising, Ndaba quiere que los jóvenes de su país y del continente tengan la posibilidad de soñar en grande.

Cuando su abuelo salió de la cárcel para convertirse en la figura histórica que todos conocemos, ayudó a los padres de Ndaba a estudiar y acogió a sus nietos en la casa presidencial. Fue así como el destino de ese niño -como el de tantos niños sudafricanos- cambió. Luego, en viajes con su abuelo por el mundo, despertó a la ignorancia de la gente sobre África, un lugar que el resto del mundo se figuraba sólo a través de imágenes de leones y guerras, pobreza y dictaduras. Como africanos, se dio cuenta entonces, debían empezar a conocer sus méritos y no dejar a medios como la BBC o CNN el relato de su existencia.

Desde entonces, Ndaba tomó la tarea de tender puentes dentro del continente y hacia el mundo. Se lo considera el heredero de Madiba, tanto como jefe tribal de su pueblo Mvezo como por ser uno de los descendientes más interesados en la labor política y acción social. “Ningún hombre es una isla” sentencia Ndaba y recuerda el concepto de ubuntu: “yo soy porque nosotros somos. Soy la persona que soy hoy gracias a la gente con la que he vivido y que me rodea. Ubuntu es asegurarnos de que todos en nuestras comunidades tengan la información que necesitan, el acceso para crecer, mejorar, aprender y volverse una persona responsable dentro de la sociedad.” Esta idea va mucho más allá del “atreverse a soñar” de una visión occidental individualista, hacia la responsabilidad comunitaria, que implica alcanzar las condiciones en las que todos los miembros del conjunto puedan realizarse.

“No vamos a dejar a nadie detrás. Si alguien en la sociedad es dejado atrás no es su culpa sino de la comunidad, no hay excusas. Debemos movernos al ritmo del más lento. Es nuestra responsabilidad dar a los demás una oportunidad de vivir a su mayor potencial.”

Este concepto de ubuntu es trasladado a nivel global en el discurso de Ndaba, quien llama a compartir la humanidad. Su objetivo es trabajar por la unidad de África, en el continente y hacia el mundo. Convoca a interactuar más entre países, aprender unos de los otros, en solidaridad. Entre Argentina y Sudáfrica por ejemplo, considera que hay mucho que aprender. “Si pudiera hablarnos hoy, Nelson Mandela nos recordaría nuestra humanidad. Que no vivimos aislados, lo que sucede en Argentina afecta a México, Estados Unidos, Brasil… Depende de nosotros luchar contra la discriminación y eliminar prejuicios”.

Sobre Africa Rising, Ndaba cuenta que inició la fundación, junto con su primo Kweku Mandela Amuah, como “un catalizador para una nueva generación de líderes africanos”. Desde distintos puntos del continente, estos jóvenes representan las virtudes de sus naciones en desarrollo. “Queremos que los niños y jóvenes digan: soy africano y estoy orgulloso de serlo. A través de la educación, la tecnología, el desarrollo empresario y la celebración de la cultura, que son nuestros pilares. De esta forma, buscamos un crecimiento impulsado por lo africanos para sí y no por corporaciones que sólo quieren expandir su margen de rentabilidad.”

En el 2018, Nelson Mandela cumpliría 100 años. Su nieto anticipa un gran festejo y busca socios para un evento que lo recuerde y empodere a las próximas generaciones. “El mayor legado de mi abuelo fue mostrar al mundo el poder del perdón. Pasó 27 años en la cárcel, peleando por sus derechos. Al salir, pidió tirar las armas al océano. Podría haberlas utilizado para su revancha, pero para salir de la cárcel, física y mentalmente, necesitó perdonar a sus enemigos, poder trabajar con ellos.”

Desde África Rising, Ndaba plantea una visión holística, en sintonía con la cosmovisión africana. La fundación impulsa diferentes proyectos centrados en aspectos como tecnología, agricultura, energía, salud, educación, emprendedurismo. Con respecto a la tecnología, por ejemplo, cuenta sobre un centro de recursos en el que educan en el uso de computadoras en las comunidades. “¿Cómo competir a nivel global si los niños en villas como la mía terminan el secundario sin haber tocado una computadora?”, explica. La libertad por la que este nieto de Mandela lucha se encuentra así íntimamente ligada a las posibilidades económicas y materiales, desde un objetivo concebido como un todo: “Ser libres no se trata sólo de cortar cadenas, sino de vivir de una forma que mejora a los demás. Reconocer en otros, sin importar clase o raza, el potencial para lograr la grandeza.”