*Por María Gabriela Irrazabal, Profesora de la de la Licenciatura en Gestión Ambiental y la Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables.

A mediados del mes de noviembre, exactamente el tercer jueves de este mes, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo declaró como el Día Mundial del Aire Puro, instaurado ya en el año 1977. Desde ese momento la situación empezó a generar alarmas con respecto a las emisiones contaminantes que afectan la salud de todos los seres vivos de este planeta.

Este tipo de emisiones está relacionado con las diferentes actividades humanas, las cuales introducen sustancias extrañas a la atmósfera provocando una alternación físico-química de la misma, sobre todo de la capa más baja de este manto gaseoso que recubre nuestro planeta Tierra llamada tropósfera, influyendo de esta manera en la estabilidad del clima y el desarrollo armonioso de los diferentes tipos de ecosistemas.

Según la OMS los efectos sobre la salud pueden ser a corto o largo plazo teniendo en cuenta que este tipo de contaminación atmosférica puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades respiratorias.

Estas incluyen a la neumonía como una consecuencia de presentación aguda o del tipo crónica como puede ser un cáncer de pulmón y la aparición de distintos cuadros de enfermedades cardiovasculares. Tanto la Organización Panamericana de la Salud como la OMS coinciden en que los grupos más vulnerables a padecer este tipo de patologías son los niños, los abuelos y las personas de bajos recursos, no obstante ningún ser vivo está exento de sufrir los problemas antes mencionados. Por lo tanto la contaminación del aire representa un serio problema para la Salud Pública.

Es importante destacar que el deterioro del aire puro está muy relacionado con la contaminación ambiental en general y por supuesto que esto suma al calentamiento global, causando este último, entre tantas otras cosas, el derretimiento del hielo y con este fenómeno la aparición de microorganismos que estaban congelados y que causan enfermedades que lograron ser erradicadas hace muchos años atrás como fue el caso de la viruela. Grupos enteros de científicos están investigando sobre este suceso que podría agravar aún más la situación de la Salud Pública a nivel mundial.

Es por todo lo mencionado anteriormente que necesitamos de la implementación de políticas serias para mejorar la calidad del aire en nuestro planeta.  Identificando las principales fuentes de contaminación y así poder aplicar sobre las mismas los diferentes tipos de herramientas que existen en materia de Gestión Ambiental para lograr el correcto desempeño de los distintos tipos de producción pero de una manera sustentable, además promover y mejorar el transporte público, alentando también el uso de las energías renovables, etc., y por supuesto, hacer hincapié en la educación en todos los niveles de estudio para tratar de lograr la concientización de la importancia que tiene el aire puro para nuestro desarrollo como sociedad y de esta manera demostrar empatía y solidaridad por nuestro planeta, por nuestra casa en común.

Nos tenemos que auto convocar para trabajar de manera interdisciplinaria, ética y responsable, apoyándonos en nuestro principal instrumento que es la educación, para ayudar a frenar este fenómeno mundial antes de que sea demasiado tarde.

Debemos lograrlo por el aire que necesitamos para vivir en nuestro presente y por las generaciones que lo van a necesitar en el futuro.