Pablo es estudiante de Abogacía en Siglo 21. A los 24 años, fue internado en el neuropsiquiátrico “Borda”, de Buenos Aires, por consumo problemático de drogas. Desde su experiencia, hoy le tiende una mano a aquellas personas que necesitan salir de las adicciones.

La historia de Pablo Rossi es estremecedora pero también brinda esperanza para quienes atraviesan situaciones relacionadas al consumo problemático. Tras haber transitado gran parte de su juventud sumergido en las adicciones, Pablo recuerda su pasado como la fuerza que le permite hoy ayudar a quienes lo necesitan. Además, es estudiante de Abogacía en Universidad Siglo 21 y autor del libro “Adicciones un camino con salida. Memorias del infierno que atravesé para poder llegar al cielo”, que en mayo de este año presentó en la Feria del Libro de Buenos Aires.

 

Pablo vivió su infancia en el barrio porteño de Versalles, cerca de Villa Devoto, junto a su hermana menor y sus padres. Los grandes conflictos que marcaron su vida para siempre comenzaron en su juventud, cuando siendo muy joven comenzó a trabajar como barman en distintos boliches de la ciudad capital.

“Mi consumo empezó siendo espontáneo y social, los fines de semana. Fue el ambiente de la noche y sus vicios los que me hicieron entrar en aquel mundo de las adicciones”, recuerda hoy. Con tan solo 24 años, fue internado en el Hospital Psiquiátrico Borda, uno de los más grandes del país, donde permaneció hasta los 26.

“Ya no podía controlar mi vida. Mis padres me vieron muy mal. Fue cuando la Justicia tomó parte y me derivaron a ese hospital”, relata. Aquella experiencia transformó su vida para siempre.

“Cuando estuve internado pensaba que era lo peor que me podía pasar. Pero cuando salí me di cuenta de que podía transformar todo aquello que había vivido. Esa experiencia me dio un propósito”, relata.

Para Pablo, su estadía en aquel psiquiátrico le sirvió para “tocar fondo y tener una mirada diferente de la vida”.

Luego de su internación, comenzó a transitar un largo proceso de recuperación acompañado de sus seres queridos. Aquella esperanza de iniciar una vida desde cero lo impulsó a querer ayudar a los demás. Fue así como comenzó a trabajar en la organización “Proyecto Solidario Tigre”, desde donde hasta el día de la fecha realiza donaciones a comedores y merenderos para mejorar la vida de quienes más lo necesitan, y también dialoga con personas que atraviesan historias como la suya.

“Me costó ocho años escribir el libro”

Pablo escribió “Adicciones un camino con salida” en una búsqueda de ponerle palabras a los años más difíciles de su vida. “Me costó ocho años escribirlo. Cada vez que me sentaba, recordaba todo ese infierno y me costaba mucho”, recuerda. Cuando finalmente el libro fue publicado, sintió la sensación de “haber soltado una mochila”:

“Me di cuenta de que estaba sanado, para mí mismo, para mi familia, y para poder ayudar a quienes atravesaron ese infierno”.

Uno de los motivos más importantes de su recuperación fue el comienzo de una carrera universitaria:

“Empecé a estudiar en Siglo 21 en 2015, cuando ya estaba queriendo recuperarme y ansiaba una formación diferente. Creo que eso me dejó abrirme la cabeza. Cada día pude crecer y proyectarme diferente. Me di cuenta de que podía lograr lo que yo quisiera”.

Pablo reflexiona sobre su vida. “Sé que la mía no es una historia que se ve todos los días. Muchos medios y canales se hicieron eco de mi experiencia”, dice. Entre uno de sus sueños cumplidos, pudo visitar al Papa Francisco en Roma, donde le entregó en sus manos un ejemplar de su libro para que su experiencia siga llegando a miles de personas.

“Agradezco haber atravesado todas las cosas que pasé, de lo contrario no hubiera podido ver la vida de esta manera. Todo es una gran causa”, agrega el joven.