“Es necesario una guía, al menos al principio”, dice sin pudor Leonardo Stelatto (28). Se refiere a la necesidad de contar con profesionales dispuestos a acompañar en el proceso de inserción laboral de los jóvenes. En su caso, como estudiante avanzado de la carrera de Contador Público de la Universidad Siglo 21, encontró ese acompañamiento en la Cámara Argentina de la Construcción – delegación Córdoba- a la cual eligió para realizar su práctica pre profesional, una oportunidad que brinda esta institución como parte del trayecto académico para que la distancia entre la teoría y la práctica se acorte.

Esta propuesta de la Universidad Siglo 21 es obligatoria dentro de la currícula, y las prácticas están a cargo del Centro de Egresados y Empleabilidad, área responsable de acompañar a los estudiantes a alcanzar su máximo potencial y encontrar las posibilidades laborales que desean. Para la realización de esta instancia los alumnos tienen a disposición una serie de empresas para optar.

“El principal beneficio es la importancia de ir adquiriendo experiencia antes de recibirme. Te da las herramientas, podés aplicar los conocimientos que incorporaste a lo largo de tu cursado, pero es algo que si no lo hacés, si no tenés la experiencia de trabajar, no lo entendés”, comenta al respecto Stelatto.

En el mismo sentido, Matías Di Caprio (29), estudiante de abogacía cuenta que “puedo asegurar que el principal beneficio de la práctica profesional es la de aplicar a la realidad todo el conocimiento adquirido durante la carrera, ya que no sólo se trata de analizar y aplicar conocimientos, sino que al estar desempeñando funciones laborales acarrea además la responsabilidad y la mira puesta en objetos específicos, y la consecuente espera de un resultado acorde a los objetivos de la tarea encomendada”. El futuro abogado se incorporó a la empresa TecnoVoz Noroeste.

“Si no hacés la experiencia, salís crudo al mercado laboral, por eso creo que la práctica profesional es clave, todas las universidades deberían tenerlas para recibirse, en todas las carreras si es posible”, sostiene el aspirante a contador quien hasta el momento en su currículum contaba sólo con colaboraciones en la empresa familiar de Misiones.

“Una vez finalizada la práctica en el momento de la devolución que me hizo mi tutora dentro de la empresa, una de las características destacadas fue la del correcto manejo dentro la compañía, la capacidad de poder aplicar conocimientos abstractos al caso concreto, la actitud resolutiva y el compromiso con las tareas encomendadas”, explica Di Caprio. Por su parte, Stelatto cree que reconocieron su voluntad y destacaron de su perfil, “las ganas de colaborar, siempre muy predispuesto a todo lo que pidieron y fundamentalmente las ganas de aprender”.

Ambos estudiantes al terminar su práctica quedaron seleccionados como pasantes. Es decir que además de la experiencia que brindan, para muchos de los estudiantes y futuros profesionales, las prácticas se convierten en una oportunidad laboral concreta. Así, no sólo se hace menor la diferencia entre lo teórico y lo práctico, sino que también es una posibilidad para ir armando el propio camino hacia el trabajo deseado.