El Lic. Juan Carlos Rabbat, Fundador y Presidente de Universidad Siglo 21, es también coleccionista de arte. Parte de sus obras integran el catálogo que la Fundación Universidad Siglo 21 hoy expone en el Museo Emilio Caraffa, “Desde la Universidad al Museo”. Asegura que el arte, al igual que la educación, consolida la autoestima y brinda elementos para potenciar la vida.

“Mi relación con el arte se remonta a mi juventud, cuando mi hermano me introdujo a su conocimiento”, recuerda Juan Carlos Rabbat.

“Ver obras de (Lino) Spilimbergo o (Enrique) Mónaco en Córdoba era motivante, me generaba inquietud, y cuando tuve oportunidad de viajar y ver museos importantes en París, Inglaterra, Roma, Florencia,Madrid etc quedé impresionado con el desarrollo de las artes plásticas desde la Edad Media hasta ahora”, reconoce.

Los pintores impresionistas (movimiento de mitad del siglo XIX) causaron su admiración, en especial Edouard Manet, su favorito, y Claude Monet, tan así como Pablo Picasso y Salvador Dalí. “Genios de la pintura que hicieron una revolución muy grande”, dice Rabbat.

“Esas pinturas de museo parecían inaccesibles , al principio adquiría reproducciones , pero fui descubriendo en Córdoba que había muchos artistas de muy buena calidad y que podía armar mi propia colección de obras originales para disfrutar en casa a un valor accesible, no como un cuadro de (Leonardo) Da Vinci o (Vincent) van Gogh”. Así comenzó a forjarse la colección privada del fundador de la Universidad Siglo 21 y su placer por adquirir obras auténticas que “son objetos que nutren el alma”.

-¿Cómo nació tu gusto por el arte?

-Mi hermano es físico, no artista, pero me estimuló a apreciar el arte, la cultura. La cultura es un camino de ida: a medida que uno se va conectando con expresiones culturales, literatura, música, arte visuales, cine, uno va desarrollando más sensibilidad, adquiere mayor capacidad de discernimiento, puede distinguir la obra que te llega al alma, al corazón, lo que te despierta emoción, sensibilidad, uno va adquiriendo distinciones más sutiles.

Con el tiempo, mientras más te vas conectando, visitando museos, escuchando conciertos , ópera, etc vas aprendiendo cosas que no podés disfrutar cuando sos joven. Yo tuve la posibilidad de adquirir esa distinción, y al fundar la Universidad se me dio la posibilidad de llevar el arte como un camino de aprendizaje de nuestra comunidad. Nuestra Universidad está rodeada de arte. Y cuando uno estudia o se desarrolla en un ambiente de arte es contagioso y te educa a promover espacios bellos y agradables que hacen más placentera la vida.

A cada ciudad del mundo que viaja, Rabbat asegura que visita sus museos.

“Me gustaría dedicarme más a leer historia del arte: mi camino no fue aprender leyendo libros, sino disfrutando obras y escuchando a los que saben”.

Además, cuenta que a sus hijos les regala cuadros. “En la casa de mis hijos hay cuadros, esculturas… promover el arte es contagioso, es contagiar buenas costumbres”, concluye.

La Universidad y el arte

La colección privada de Rabbat le ha prestado obras a la Fundación Siglo 21 pero funcionan de manera independiente. “Tengo cuadros propios que no están en la Fundación, están expuestos en mi casa. Yo convivo con ellos, son parte de mi cotidianeidad”, afirma.

Hace muchos años, cuando era Rector del IES organizamos un concurso de murales dentro del instituto y muchos estudiantes mostraron que eran artistas. Esos murales convivieron durante mucho tiempo con la comunidad hasta que se modificó la estructura edilicia. Hoy, los alumnos de Siglo 21 conviven con el arte. “Más de uno se preguntará ¿por qué no puedo expresarme artísticamente, así como lo puedo disfrutar?”, piensa Juan Carlos.

En la década del 90, una iniciativa del gobierno de la Ciudad de Córdoba, con Ramon Mestre como intendente y aplicada luego por Rubén Martí, obligó a todos los edificios nuevos a adquirir y colocar en la entrada de los edificios una obra de arte . “La escultura de Marcelo Hepp en el edificio de Nueva Córdoba fue una de las primeras que tuvo Siglo 21 porque era requisito para inaugurar el edificio. En el año 1998 , de ahí empezamos a tener y a comprar”, recuerda.

“Creo que el hecho de que la Universidad tenga una colección de arte, motiva a alumnos y docentes a pensar el arte como algo accesible a su adquisición”, expresa.

-¿Cómo se retroalimentan el arte y la educación?

-A la educación la definimos como un camino que consolida la autoestima de una persona y le da un propósito de desarrollo de su potencialidad en la vida. El arte está en el mismo camino, te nutre en tu espiritualidad, en tu visión, y te da elementos para expresarte. Yo quiero que haya cientos de personas que descubran que se pueden expresar y lo hagan porque es una forma de compartir humanidad. Nuestro proyecto es hacer un Museo de artes plásticas en la Universidad abierto a todo el público y que las obras roten entre los muros de los edificios y las salas de exhibición.

El arte en Córdoba

-¿Hay otros coleccionistas en la ciudad?

-Sí. Hay gente como José Luis Lorenzo o Tomás Bondone que son muy promotores y nos conectan. Hay como una solidaridad o lenguaje específico y lo que mucha gente nos ha agradecido es que abriéramos las colecciones privadas. Eso me ha sorprendido, porque he recibido mucho reconocimiento de hacer accesible al público nuestra colección. La verdad que nuestra colección no tiene un objetivo hermético sino educativo. Compartirlo es lo mejor que nos puede pasar y si la gente se motiva a tener arte, está logrado el objetivo.

-¿A Córdoba le faltaría un empuje más?

-Tenemos colecciones interesantes pero que son primitivas respecto de lo que ves en países más desarrollados. Sin embargo Córdoba tiene un acervo cultural muy importante. Recuerdo haber ido a salas de gobierno, y ver obras del acervo cultural de Córdoba. (Eduardo) Angeloz tenía un (Benito) Quinquela Martín y siempre yo lo miraba extasiado, de obreros cargando barcos en la boca, de la Sota otras, Schiaretti otras… todas obras del acervo patrimonial de la provincia, y que no solo están en los museos oficiales sino también en los edificios oficiales.

De la Sota amplió el Museo Caraffa y creó el Museo Evita. Eso fue un aporte grande al desarrollo de artes visuales, pero hay que ponerle más pilas, hay que introducir la visita al museo en los programas de escuelas primarias y secundarias con un objetivo educativo. En muchos museos del mundo, más de una vez nos encontramos con escuelas enteras, con docentes explicando las obras y eso genera una sociedad más culta, más apreciativa respecto de los valores de la misma comunidad. En nuestro caso, hay gente que se impresiona al ver artistas argentinos, la colección lo pone en evidencia, nos identifica.

Los 25 años de Siglo 21

-¿Por qué decidieron festejar los 25 años de la Universidad con una muestra de arte?

-Hicimos muchas actividades. Pero respecto de la muestra de arte, después de 25 años la colección adquirió un volumen interesante y Lorenzo y Bondone nos motivaron a esta acción. Ellos consideraban que era museable la obra, que era momento de poner en conocimiento de la gente la colección. Y la verdad es que en nuestros festejos tratamos de comunicar nuestra ideología, y una muestra de arte tan diversa, tan plural como la que estamos mostrando es una muestra de la diversidad y libertad ideológica con la que hacemos nuestra actividad de educar, de formar clase dirigente, líderes sociales… la muestra de arte nos representa como institución.

-¿Cuál fue la primera respuesta del Caraffa cuando propusieron la muestra virtual?

-Están muy felices de que una universidad y coleccionistas privados muestren las posibilidades que tiene el arte. Están muy interesados en promover que la gente compre y vea arte. Después de haber enviado el link de la muestra “Desde la Universidad al Museo” a cientos de personas y ver la respuesta que recibí, estoy convencido de que la va a ver más gente que si hubiese sido presencial. Creo que después, la gran mayoría de las muestras van a tener una versión virtual. Cuando hablábamos de educación distribuida, hace 10 años, decían “que raro esto” y con las muestras virtuales va a suceder igual: después de nosotros van a pasar a ser más frecuentes. Estamos en un camino de mayor inclusión para el arte, al ofrecer la opción virtual.