Isis del Mar Morillas es Licenciada en Diseño de Indumentaria y Textil en la Universidad Siglo 21 y creó una marca que revaloriza los saberes ancestrales y recursos autóctonos. ¿Cómo hizo?

Tiene 27 y su vínculo con el diseño nació de chica cuando descubrió su afinidad por crear y hacer manualidades. A los diez empezó a coser a la par de su mamá que sentada frente a una máquina le arreglaba la ropa a ella y sus hermanos. “Hasta que no paré más. Le hacía ropa a los peluches, me hacía pequeñas cosas como monederos, cartucheras, mochilas, continué arreglando mi ropa y la de mi familia, hasta que decidí dar un paso más”, cuenta.

“Nunca imaginé que venir a la universidad me cambiaría tanto: cambié el interrogante de porqué estudiar esta carrera en para qué”.

La cruel realidad de la industria de la moda y textil le mostró aspectos sombríos y controversiales: la contaminación, la explotación de los trabajadores, el consumo desmedido. ¿Qué hacer frente a ello?

En 2015 obtuvo su título de grado con el proyecto Retoma: un recorrido por el mundo artesanal y aprendizaje sobre el proceso de hilado de lana en uso y rueca y la elaboración de tintes naturales. “Con mis conocimientos en tejido a crochet, decidí fusionar éstos aprendizajes y comenzar a tejer, a crear con mis propias manos y el corazón”.

Las prendas de Retoma están realizadas con lanas de oveja Corriedale, hiladas por artesanas de Río Grande (ciudad donde nació) en Tierra del Fuego. Otras, son de algodón y teñidas con tintes naturales extraídos de las sierras de Córdoba. El resto de los accesorios tienen pelos de llama de Tafí del Valle, Tucumán.

“El objetivo siempre fue utilizar materiales nobles que identifican la artesanalidad de nuestro país, trabajados por manos sabias del oficio”, explica la diseñadora. La esencia del proyecto es retomar estas prácticas y saberes, para generar una reflexión y poner en valor el tesoro que tenemos alrededor. “Contar y hacer protagonista toda la historia que hay detrás de las prendas e ir más allá de simplemente crear un producto y venderlo”.

Además, de la mano de dos maestros artesanos Luis López y Silvia Caballero, y otro grupo de artesanos fundaron una asociación civil de prestadores de servicios textiles: APTEX, para fortalecer el sector y compartir los saberes ancestrales que posibiliten el trabajo sustentable para quienes lo practican.

“Soy feliz de formar parte de un círculo de trabajo, donde todos aprendemos de las experiencias de los otros y nos vamos conectando con diversos sectores productivos”.

¿Qué diseño es sustentable?

“Hablar de diseño sustentable tiene que ver con generar vínculos. No hay manera de hacer que algo perdure en el tiempo, si uno no está conectado desde lo más afectivo a aquello que uno cree posible. Vincularse con las personas, con el medio ambiente, con una causa que necesita de una mirada disruptiva para encontrar una solución acorde. Es pensarse uno, como todos”.

Isis cree que manejar una empresa o negocio de modo sustentable “es tan posible como llegar a la luna”. “Querer ser sustentable en todos los procesos e impactar positivamente en nuestro entorno, es algo que se busca lograr de inmediato, pero es un camino de aprendizajes donde hay que ser pacientes y conscientes de cada paso que se da”.

“El diseño además de poder, es una herramienta para cambiar y hacer mejor el mundo. Sólo que a veces no vemos todo el potencial que tiene”, afirma.

La joven critica que la industria de la moda deja a un lado en general al diseño y prioriza el crecimiento económico producido a grandes escalas y de forma estandarizada, “en lugar de diseñar para mejorar”.

“Quienes creemos en la sustentabilidad en la industria de la moda y textil, venimos a mostrar que hay nuevas formas de crear y producir. Lo fantástico es que ya está sucediendo, en Córdoba, en Argentina, en Latinoamérica… no es algo utópico”.