El basquetbolista y campeón olímpico estudia la Licenciatura en Comercialización de Universidad Siglo 21.

Antes de venir al mundo, Rodrigo Gerhart ya era socio del Club Bahiense del Norte. Durante toda su vida practicó el básquet y hoy continúa desarrollando su carrera como profesional.

En los primeros Juegos Universitarios Panamericanos realizados del 19 al 29 de julio en San Pablo, en Brasil, Gerhart, de 22 años, fue elegido para portar la bandera celeste y blanca en la ceremonia inaugural. Además, el joven integró la Selección Universitaria en Taipei 2017, jugó en el Mundial U19 2015 y en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2014.

Actualmente forma parte del plantel del CEB Llíria de Valencia, en España, mientras realiza pasantías de marketing en una empresa, y estudia la carrera en la Universidad Siglo 21. Su sueño es vivir del deporte y continuar profesionalizándose.

¿Qué sentiste cuando te nominaron como abanderado, y finalmente, cuando saliste elegido por más de 10.000 votos?

En el momento que me comentaron no lo creía, me parecía algo imposible. Había muchísimos atletas destacados y pensar que me habían elegido para ir a una votación final me parecía algo irreal y nunca imaginado.

Luego vino la votación de la gente, de los demás atletas y de la Comisión Directiva de FeDUA. Desde el principio fue impresionante el movimiento que se generó y toda la gente que participó. Me pasó de encontrar personas que no conocía, que me decían que me habían votado. Fue algo inimaginable, y a medida que pasaban las horas y los días me parecía cada vez más una locura.

Cuando resulté elegido, y durante la ceremonia, no podía evitar sonreír y sentir un orgullo y un agradecimiento enorme por todos los que me ayudaron a que este viviendo eso. Sin dudas, el momento más feliz de mi vida.

¿Cómo empezó tu carrera como deportista? 

Fui basquetbolista desde la panza de mi mamá. Mi abuelo fue uno de los fundadores de Bahiense del Norte, donde comencé a jugar a los 4 años. Me anotó como socio el día antes de que naciera. No tuve ni que pensar en que deporte elegir. Jugué en Bahiense hasta los 19, mientras durante los últimos veranos participaba de los programas de entrenamiento que luego se convirtieron en la Liga de Desarrollo, con Weber Bahía Basket.

En 2016 me vine a Renedo de Piélagos, Cantabria, en España, donde jugué 4 meses para luego volver por dos temporadas a Weber Bahia Basket, donde participé del equipo de Liga Nacional y Liga de Desarrollo.

¿Quiénes son los pilares fundamentales de tu vida y de tu carrera?

Mi familia, sin dudas. Luego se sumaron mis amigos que desde que los conocí, siempre entendieron mis viajes, mis ausencias en salidas, mis “me voy temprano porque mañana juego”, y no me quiero olvidar de Martina, mi ex novia que durante los 3 años que estuvimos juntos, me apoyó en cada momento y entendió que mi ritmo de vida no era el habitual.

¿Por qué decidiste estudiar Comercialización-Marketing?

Siempre digo que fue una consecución de eventos muy puntuales que me llevaron a eso. Comenzó con mi viaje a Nanjing en 2014, a los Juegos Olímpicos de la Juventud. Cuando volví, el contacto con las distintas culturas y atletas de todo el mundo me motivó a querer irme a Europa a jugar. Cuando se lo comenté a mi tío que es un ex jugador de élite y estudió y jugó en EEUU, me propuso ayudarme a conseguir una beca en EEUU donde tienen todo ”armado” para que juegues y estudies. Me pareció una gran idea, preparé y rendí un examen de ingreso, conseguí la beca pero termine decidiendo quedarme.

Mi siguiente paso fue ir a España 4 meses y volví con el envión de estudiar por haberme preparado para rendir el examen de ingreso. Entre las opciones que se ajustaran a mis horarios, vi Marketing en la Universidad Siglo 21 y lo relacioné a la imagen personal que necesitamos los deportistas para vendernos y conseguir desde equipos o hasta sponsors. Eso me decidió, y en cuanto comencé descubrí un mundo que me apasiona y me inquieta mucho, por lo que siempre estoy leyendo material que encuentro en internet o libros que compro.

¿Cómo hacés para vincular estudio y entrenamiento?

En realidad no lo considero ninguna fórmula mágica, me gusta estudiar. Luego de los entrenamientos, tengo tiempo libre para hacer lo que quiera, en mi caso, me organizo para que además de juntarme con amigos, y relajarme, me dedique un tiempo determinado a ponerme a leer. Lo veo más como una cuestión de voluntad y de disfrutar el aprender, lo que considero clave para el desarrollo, como estudiante, deportista, y persona.

¿Qué aspectos de tu formación como deportista te benefician para el estudio, y al revés, qué tomás de tu paso por la Universidad?

Como deportistas, tenemos una ventaja al ponernos a estudiar: sabemos que los resultados no se ven instantáneamente, y principalmente, vemos el esfuerzo y trabajo, no como una obligación, sino como parte del proceso, lo disfrutamos más, o menos, pero sabemos que el objetivo está por delante.

Como estudiantes, por otro lado, aprendemos a tener una perspectiva más amplia, a no considerar nuestra visión como la única. Te enseña a tener más capacidad de entendimiento y lectura de las cosas, a intentar comprender lo que a simple vista parece distinto y que a veces rechazamos o criticamos, y muchas veces es más el miedo a lo desconocido o lo distinto, que esa negación inicial.

De todas las competencias internacionales en las que participaste, ¿cuál te quedó marcada?

Todas tienen algo especial. Sin dudas entre las más emocionantes se encuentran Nanjing 2014, por ser mi primera vez en una Villa Olímpica, por ganar la medalla de bronce a nivel mundial, y al igual que en Taipei 2017 en los Juegos Mundiales Universitarios. “Vivir la Villa” como muchos lo llaman, es algo que siempre que recuerdo. Alejandro Montecchia (campeón olímpico en 2004) decía: “lo que se siente, no se puede explicar en palabras, lo tenés que vivir”. Y por otro lado, mi última experiencia internacional en San Pablo, con lo que significó ser abanderado, conseguir la medalla de plata y además compartir ese sentimiento de estar todos juntos como un equipo, alentarnos entre nosotros e ir a ver y estar pendientes a los resultados de los otros deportes entre los 195 argentinos que fuimos, es algo que voy a llevar conmigo siempre.

¿Cuál es tu sueño o próximo proyecto?

Mi sueño es poder vivir del básquet, seguir conociendo el mundo y teniendo experiencias como las que tuve. A su vez, quiero seguir aprendiendo y formándome, como profesional, siendo autodidacta y aprendiendo nuevos idiomas. Tengo en claro que mi camino va a seguir siendo vinculando el deporte y el estudio porque me parece lo más importante. Saber que lo que hacés es consecuente con lo que pensás y decís, no tiene precio y es lo que te hace despertarte cada mañana y disfrutar. Justamente lo estoy viviendo, me encuentro en Valencia, España, haciendo pasantías de Marketing mientras juego al básquet.