La arquitecta fundadora y directora creativa de Rosan Bosch Estudio participó del 3º Congreso Innova Educa 21. Su filosofía ha inspirado el diseño de espacios de aprendizaje innovadores alrededor del mundo.

Rosan Bosch trabaja a partir del arte, el diseño y la arquitectura, con la mirada puesta en “crear condiciones para maximizar el potencial de aprendizaje y desarrollo de los seres humanos”. Su estudio tiene sede en Copenhague, Dinamarca, y Nueva York, Estados Unidos. Sus saberes han recorrido el mundo, ayudando a mejorar experiencias educativas. Por su trayectoria y su aporte a la educación, fue invitada a participar del Congreso Innova Educa 21 de la Universidad Siglo 21, que se realizó de manera virtual entre el 25 y 26 de septiembre, y que fue visto por cerca de 19.000 de personas, solo en la plataforma de YouTube.

Al inicio de su presentación en vivo -y con un perfecto idioma español- Bosch interpeló: “¿Qué es aprender? ¿Por qué el aprendizaje es tan importante? ¿Cómo aprendemos y cómo podemos mejorar este aprendizaje? ¿Cómo deberíamos cambiar nuestros sistemas educativos, tomando en cuenta las experiencias que estamos teniendo ahora mismo por la crisis de la pandemia de COVID-19?”.

Señaló que el enfoque sobre el aprendizaje cambió de ser considerado como algo pasivo, fijo, a ser algo activo.

“Y es por eso que el modelo educativo es obsoleto. Porque así (comparte una imagen de profesor parado frente a un aula de estudiantes sentados en pupitres individuales, uno al lado de otro) no podemos activar el aprendizaje”, enfatizó.

“Decimos que lo más importante del aprendizaje es el desarrollo de habilidades y hoy sabemos por la crisis de coronavirus que necesitamos ser creativos y activar estas habilidades y aprendizajes, no de una manera predefinida, sino en muchas maneras diferentes”, continuó.

A lo largo de su conferencia, Bosch utilizó fragmentos de las conversaciones que mantuvo en su ciclo de entrevistas llamado “Learning Inspired” en el que participaron, entre otras personalidades: Alfredo Hernando, creador de Escuela 21; Pepe Sanchez, ex jugador de la NBA y la ACB, director del Weber Bahia Basket y el Dow Center; Simone Kühn, neurocientífica y líder del grupo de investigación Lise Meltner en el Instituto para el Desarrollo Humano Max Planck, en Berlín; Mercedes Miguel, ex Secretaria del Ministerio de Educación de Argentina.

En primer lugar, se refirió a tres claves del aprendizaje. “No sólo se trata de aprender de manera mejor, sino de cómo crear un entorno que facilite esto. Para ello, primero necesitamos generar confianza en nuestros alumnos, que es la base del aprendizaje, y el empoderamiento: que es un motor exponencial de aprendizaje”.

En segundo lugar, habló del “apoyo emocional, como esencial”. “Si ponemos al alumno al centro, generamos un cambio completamente de cómo diseñar este entorno y condiciones de aprendizaje”, sugirió.

Por último, habló de la importancia de la “colaboración y co-creación”. “Si queremos crear un mundo mejor, afrontar los desafíos que tenemos y que vamos a tener, necesitamos saber cómo colaboramos y co-creamos. Tanto en escala pequeña como global. Los paisajes que he diseñado en distintas escuelas del mundo tienen en común que no parecen escuelas. Una escuela es la arquitectura de un sistema, una manera de organizar, controlar y estructurar el trabajo y la gente ahí adentro, que no tiene nada que ver con cómo aprende una persona”, enfatizó en relación al modelo tradicional.

Desarrollo de pedagogías distintas

La arquitecta Rosan Bosch puntualizó que hablar de educación, no es solo trabajar con el diseño del espacio físico, sino con la metodología, con cómo se aprende de manera mejor y cómo se organiza la escuela para ello.

“Hay que practicar pedagogías distintas y para hacer esto, utilizamos principios claves que organizan el espacio según las maneras de aprendizaje”, explicó.

Estos principios que guían las maneras de aprender en un entorno educativo, pueden diferenciarse en seis situaciones diferentes:

1. La cueva: “Es un espacio de foco, de concentración: donde te puedes concentrar de mejor manera”.

2. El coro o el fogón: “Son espacios de trabajo en conjunto, en equipo, diferenciados para que puedas elegir el mejor espacio para trabajar con tu equipo”.

3. El manantial: “Son espacios de intercambio, de conocimiento de manera informal, como por ejemplo el pasillo, cuando vemos y escuchamos algo que nos inspiramos”.

4. La montaña: “Estas son las situaciones de pasaje de información de manera unidireccional, si quieres, puede ser la charla de un profesor, o situaciones donde recibes información y no hay tanto intercambio”.

5. Manos a la obra: “Ahí aprendes no solo con el cerebro, sino con tus manos para tener un aprendizaje más profundo”.

6. Activar tu cuerpo: “De una manera que tu corazón empieza a acelerarse y tu sangre va creciendo y te da energía, y tenemos autoconocimiento de cuándo necesitamos movernos para poder profundizar nuestro pensamiento”.

En ese sentido, Rosan Bosch considera que “cuando se construye una escuela a partir de estos seis principios cambia el papel del aprendizaje como algo pasivo para ser algo activo, donde vas aprendiendo qué necesitás hacer para lograr tu aprendizaje. Traslada el poder del profesor al alumno, y lo empodera”.

Además, la arquitecta danesa asegura que estos sistemas son implementados en todos los diseños que realizan, lo que asegura en los estudiantes una mayor capacidad de conciencia y autoconocimiento. “Tenemos varias escuelas que empiezan a utilizar las mismas palabras, los mismos principios en su plataforma digital, y los alumnos como ya tenían la conciencia de detectar ‘bueno, ahora tenemos que trabajar en conjunto, estamos en un sitio fogón y necesito concentrarme, me voy a un sitio cueva, o estoy oyendo a mi profesor en una cima de la montaña’, para esos alumnos fue muy natural trabajar en lo virtual durante la pandemia. Y eso les permite establecer una conciencia, una experiencia de su mundo, de lo digital, de lo físico, de lo híbrido, y les permite una experiencia del mundo más completo. Entonces, esta conciencia, para nosotros, es lo que queremos hacer con los entornos físicos, simplemente el autoconocimiento”.

El valor de la confianza

Rosan explicó que durante una de las charlas de “Learning Inspired” sobre “Confianza y empoderamiento” dialogó con Alfredo Hernando, de Escuela 21, quien dijo: “Ahora, docentes de todo el mundo tienen que confiar más que nunca en sus estudiantes y como maestro, hago lo que está en mis manos para guiarlos, pero debo confiar en que van a aprender”.

A lo que añadió Bosch: “En este momento que hemos vivido tan fuerte, hemos visto a uno de esos profesores que tenían que confiar en sus alumnos de un día para el otro. Porque la verdad que tanto como una prisión que está hecha para controlar, una escuela también está hecha para controlar, y no confiamos en que los alumnos van a aprender porque tienen un deseo natural de aprendizaje, sino que estamos controlando, empujando, forzándolos a aprender”.

En otra conversación con el argentino Pepe Sánchez, sobre “Apoyo emocional y poniendo el alumno al centro”, Bosch remarcó que “el apoyo emocional es esencial para poder aprender y desarrollarte, porque si no te sientes bien, es muy difícil aprender cosas nuevas”. En ese sentido retomó las palabras del ex jugador de la NBA quien contó que trabajan “poniendo a la persona –el atleta- y sus emociones, en el centro”.

“Ellos están enfocándose en cómo pueden desarrollar un entorno de aprendizaje que facilite de manera exponencial el desarrollo del alto rendimiento y con el aprendizaje. Ponen a la persona en el centro del proceso de aprendizaje y a partir de esto se desarrolla una perspectiva distinta”, añadió la arquitecta.

Siguiendo sobre la cuestión emocional, Rosan compartió una experiencia en China, con un proyecto que se llama Western Academy de Beijing. “Tiene un enfoque sobre el estado emocional del alumno. Todos los estudiantes en grupos pequeños, de 10, se encuentran con su mentor -que no es el profesor- cada día por la mañana, y les pregunta ¿qué tal?, ¿cómo estás?, ¿hay algo que te molesta?, ¿cómo vas con lo que sea que estés trabajando? Esto quiere decir que todos se sienten apoyados en su desarrollo y situación emocional. En la situación del coronavirus ha ayudado un montón, porque había una persona que estaba conectada, no sólo con los alumnos, también con los padres y con los profesores”, señaló.

“También me pidieron ir desarrollando algo que gradualmente les permita trabajar a partir de los 4 años hasta los 18. Entonces empezamos a hablar con los profesores de las maneras de conocer y acceder al conocimiento. Hemos desarrollado diez espacios que permitan trabajar con diferentes áreas de conocimiento como por ejemplo matemática, ciencias naturales, las artes, etc… hemos hecho espacios que nos permiten activar las maneras de conocimiento por ejemplo: la percepción sensorial, o el razonamiento, o la imaginación, la intuición, la emoción… todas las maneras y las herramientas que utilizamos los seres humanos para aprender. Entonces hicimos un desarrollo de diez espacios distintos que permiten trabajar con esas áreas de conocimiento. Ahora, acabamos con las aulas. No hay más aulas. Hay comunidades de alumnos que trabajan con todas las áreas de conocimiento de una comunidad”, explicó.

Entornos estimulantes

Más adelante, Bosch compartió su charla con Simone Kühn, neurocientífica de Alemania. “Ellos descubrieron en su instituto que cuando estamos aprendiendo siempre en el mismo entorno físico, que no nos estimula mucho, este conocimiento es muy difícil activarlo después, en otras situaciones”. En contrapartida, dice:

“Necesitamos tener entornos físicos que cambien regularmente y que nos lleven a la colaboración y a la co-creación”.

“Los músicos van jugando y aprendiendo a improvisar. A esto lo practicamos en el arte pero en la escuela no: entrenar la improvisación es justamente lo que tenemos que hacer y para ello hay que crear un entorno que permita estimular los sentidos de mejor manera”, afirma.

La pandemia nos despertó

“El escenario post COVID-19 fue el momento de despertarnos. Porque hace tantos años estamos hablando alrededor del mundo de innovar en educación y es siempre como algo muy pesado y muy difícil. Y de repente, teníamos que cambiar y cambiamos”, expresó Bosch.

Y citó a Mercedes Miguel, quien postuló que “coronavirus nos ha llevado al futuro. Lo que sabíamos desde hace años que iba a ocurrir, está ocurriendo ahora. Hemos hecho cambios en dos meses, que no habríamos conseguido en diez años. Pero ¿qué debemos cambiar? Porque tenemos una certeza, vamos a tener que continuar cambiando. constantemente”.

Continuó Rosan: “hemos aprendido que sí podemos cambiar. Hemos estado empoderados todos, las familias, profesores, escuelas, alumnos, entonces si tengo que dar un consejo es que cuando por ejemplo un gobierno tiene que dar un marco de cómo manejar la vuelta a la escuela, que sea un marco que empodere a los alumnos y los profesores de buscar las mejores situaciones creativas en este contexto”.

Finalmente, expresó: “Lo hemos visto en Escandinavia ahora, donde todos han vuelto a las escuelas después de mucho tiempo, han generado millones de soluciones, muy creativas, muy buenas y empujaron el desarrollo en educación. Recuerden que la motivación viene desde adentro y cuando estamos motivados como seres humanos aprendemos cualquier cosa. Lo más importante que un niño puede aprender en la escuela y llevar consigo son las ganas de aprender”.