Miguel Ángel Pérez es el ganador del Concurso de Ensayos “Pensando el siglo XXI”, lanzado desde la Universidad con el objetivo de generar un aporte científico y reflexivo sobre el futuro que nos espera.

¿Qué mundo sigue después del coronavirus?, ¿estamos ante el inicio de un cambio en nuestras vidas y costumbres?, ¿debemos pensar en una nueva normalidad? El concurso de Ensayos “Pensando en el siglo XXI” de Universidad Siglo 21 fue creado con el objetivo de abrir líneas teóricas a través de ensayos originales sobre la realidad y el mundo que nos rodea. En este marco, la pandemia originada por el COVID-19 implicó uno de los cambios más trascendentales de nuestra humanidad.

El ganador de la iniciativa que convocó a participantes de 14 países fue Miguel Ángel Pérez García, Doctor Ingeniero Industrial por la Universidad de Oviedo y docente de la misma institución.

“No suelo participar de concursos, pero la propuesta de Siglo 21 me resultó muy atractiva. ¿Qué mejor lugar que Argentina, una tierra joven y vigorosa, para pensar el futuro? Desde la ancianidad de Europa, poco más que museos y ruinas venerables, América siempre se dibuja como la esperanza”, dice Pérez García desde la Universidad de Oviedo en el Principado de Asturias, España.

La principal inspiración de su ensayo “Una fina capa social” fue motivada por las pompas de jabón sobre las que alguna vez cantó Antonio Machado en “Provervios y Cantares”. “No quiero ser catastrófico ni predicar el fin del mundo. Sin embargo, no debemos olvidar que este necesita de cuidado y atención, porque sobre él se ciernen peligros de todo tipo”, señala.

Para Pérez García, hay dos grandes amenazas que hoy alteran a nuestro planeta, una relacionada a la consecuencia directa de las actividades de los seres humanos, y otra a las circunstancias de carácter exógeno, fuera de las posibilidades de control de las personas.

“Nuestra sociedad, que tanto nos ofrece, constituye un mundo frágil, una burbuja sutil que nos cubre por una finísima capa de jabón”.

Desde su mirada, ya se ha hablado mucho de asuntos de actualidad y de estrategias globales del aquí y ahora, sin embargo, “se habla mucho menos de la burbuja social y su extrema fragilidad, la capa que nos separa de la Edad Media”. “¿Podría quebrarse?”- pregunta- “La respuesta es sí”.

Cuando terminó de escribir el ensayo “Una fina capa social” el mundo todavía no había despertado con la noticia del coronavirus. “Es cierto que la pandemia es uno de los factores de mayor riesgo potencial para la humanidad y como tal, lo cito en el trabajo entre los peligros que nos acechan. Pero nuestra sociedad ya pasó por problemas como este o peores aún”, advierte.

Para el ganador del concurso “Pensando el siglo XXI”, es importante recordar algunos episodios que llevaron a la humanidad a una instancia de jaque mate. “En el siglo xiv, la peste negra se llevó por delante la vida de una buena parte de la población europea y, sin remontarnos tanto en el tiempo, hace poco más de cien años, la llamada “gripe española” acabó con algunos millones de habitantes. Todo parece indicar que el coronavirus no va a alcanzar esas cotas de eficacia destructora”, indica.

Según el ensayista, hoy nos convoca el riesgo del coronavirus, pero una “hecatombe” en nuestra realidad mundial puede ser producida por cualquier causa ya que, a medida que los sistemas se vuelven más complejos e imbricados, asumen más riesgos y manifiestan mayor tendencia al caos. “De hecho, el peligro al que nos enfrentamos en este momento no es la enfermedad en sí misma, sino que ha conducido a la mayor parte de los países a una situación eventual y desconocida. Cualquier pequeño error, podría desencadenar una catástrofe”, dice el autor y agrega: “Si a esto le añadimos una escasa calidad en la mayor parte de los líderes políticos actuales a nivel mundial y una cierta tendencia al populismo, el riesgo se multiplica. Esta es la situación prototipo, potencialmente letal, que se describe en Una fina capa social”.

El mañana no está escrito. Desde España, Oviedo reflexiona que pensar el futuro nos prepara para enfrentar situaciones no previstas ni imaginadas.

“Me gustó participar en el concurso, fue un reto. Quiero agradecer al jurado por la buena acogida de las obras más aún con las restricciones impuestas en tiempo del coronavirus. Gracias”, señala.

Podés acceder al libro completo en este link