Por Mgter. Argos Rodriguez Machado, Coordinador de la Especialización en Finanzas Corporativas y Mercado de Capitales de Universidad Siglo 21.

El Gerente financiero de una empresa, tiene entre sus objetivos obtener fuentes de financiamiento a largo plazo, necesarias para que sus inversiones cuenten con un flujo financiero razonable en materia de costos y plazos de exigibilidad, y de esta forma lograr un equilibrio entre la estructura de inversión y de financiamiento.

Llegar a este equilibrio en nuestro país representa un gran desafío, ya que se dificulta obtener fondos para mover los recursos de la empresa, se tienen que generar importantes márgenes para cubrir el costo de financiamiento o eventualmente trasladarlo a los precios como inflación, la realidad es que tener una estructura de tasas cara dificulta el endeudamiento. Las fuentes de financiamiento tradicionales, las bancarias, ofrecen líneas de corto plazo y en ciertos casos ajustadas por inflación por método UVA o similar.

El mercado de capitales por intermedio de cheques de pago diferido, pagarés y obligaciones negociables aparecen como instrumentos idóneos pero no lo suficientemente difundidas.

Analicemos un poco más el problema. La estructura de capital de una empresa se refiere a la mezcla o combinación de deuda y capital que utiliza para financiar sus actividades. La referida combinación afectará a las inversiones en términos de costo de capital o simplemente la rentabilidad mínima requerida para que los proyectos sean aceptados. Estas decisiones afectarán también al riesgo empresario, definido por la probabilidad asociada a que los flujos reales de las actividades de la empresa difieran de lo que esperamos, y al riesgo financiero que se relaciona con la exposición a pérdida de control de recursos que se produce en los flujos por la forma de financiamiento que se adopte. Todo esto, tendrá consecuencias sobre el valor de la empresa.

Nuevamente hay que decidir cómo y con qué instrumentos obtener el dinero, tomar préstamos bancarios y líneas subsidiadas. ¿Qué garantías debemos afectar a corto y mediano plazo? ¿cómo se producen los apalancamientos financieros? El mercado de capitales y el sistema bancario operan en el corto plazo, comprando cheques de pago diferido, que es una orden de pago con fondos existentes o autorización en descubierto, cuyo vencimiento opera con posterioridad a la fecha de su emisión con plazo máximo de 360 días, es decir solo se financia capital de trabajo. Los bancos los adquieren en forma directa en tanto que en el mercado de capitales coexisten dos segmentos de negociación: patrocinados (cuando la solicitud incumbe a la libradora) o avalados (por una sociedad de garantía recíproca o una entidad financiera), la tasa promedio conforme los reportes de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires fue del 26,80% anual más el costo del aval y en el patrocinado la tasa un poco más elevada.

El financiamiento de corto plazo aparece caro y condiciona toda la estructura de tasas, pero el apoyo en deuda para obtener flujo tiene límites. La estructura de capital es una mezcla de deudas, y aportes que puede cambiar a lo largo del tiempo, y así ocurre en la práctica permanentemente, a medida que varían las condiciones y las estrategias impuestas por el entorno. Así surge el pagaré, cuyo uso se incrementa paulatinamente y es un valor negociable representativo de deuda que puede ser negociado en el mercado de capitales. Su estructura y procedimiento es similar a la del Cheque de Pago Diferido, pero a un plazo mayor, ya que los pagarés podrán emitirse de 180 días a 3 años, con tasas promedio del 7% en dólares.

Claramente, cuando el costo aumenta o su riesgo lo hace, buscamos el autofinanciamiento y el capital propio como fuentes de financiamiento, que en principio no tendría costo, de donde la teoría de la jerarquía del financiamiento aparece en todo su esplendor, así buscamos el menor riesgo financiero posible. La elección de la estructura de capital es llegar a la combinación particular que maximice su valor de la empresa y minimice su costo promedio ponderado de capital, en una economía con tasas razonables las empresas tienen cierta flexibilidad al elegir una estructura financiera.

Así la empresa podría emitir acciones, o efectuar aportes de capital y cancelar deuda, con lo que se reduciría la razón deuda/capital. Toda modificación de la estructura del capital actual de la empresa, se les denomina reestructuraciones de capital y cada vez que la empresa sustituye una estructura de capital por otra sin modificar los activos de la empresa se está reestructurando.

El costo de capital es siempre una tasa de referencia para tomar decisiones de presupuesto de capital y es relevante en las decisiones de largo plazo, esto es costo de deuda y rentabilidad esperada en acciones ordinarias. El tema es que el costo de capital de una empresa es una media ponderada de las rentabilidades que los inversores esperan de los títulos de deuda y de capital emitidos por la empresa. Aquí entramos al terreno de las obligaciones negociables (ON) que constituyen el instrumento de deuda a largo plazo por excelencia. Las ON se emiten a tasa variable BADLAR más 6%, 7%  u 8% según cómo se estructure las garantías. Según el BCRA la tasa de interés BADLAR es la tasa de interés que se utiliza para depósitos mayores a un millón de pesos, esta es relevante ya que marca el nivel de tasa de interés para el resto de las tasas del sistema financiero argentino, incluidas las que se pagan por los depósitos del público, que ronda valores del 25% en pesos.

¿Cuál es la estructura financiera óptima en estos casos? La empresa debería usar más de utilidades para pagar deudas, pero no hay dinero para la empresa. Cómo llegamos a la estructura óptima de capital ya que se vincula estrechamente con su costo de capital, y este tiene que ser minimizado, y con estas tasas, cómo lo lograremos será un desafío. El costo promedio ponderado de capital muestra que el costo total de capital, tasa mínima requerida de una empresa, es un promedio ponderado de los costos de los diversos costos de la estructura de capital de la empresa. Este se puede usar como herramienta de gestión y tiene relevancia cuando este se minimiza el valor de las actividades de la empresa, pero para las empresas de capital totalmente nacional puede haber problemas en esta coyuntura de tasas.