Entrevista del diario La Nación a Fabiana Renault, Directora de la Diplomatura en Creatividad e Innovación de la Universidad Siglo 21 y Docente del Certificado en Innovación y Creatividad – Innovation at Work.

Para vos, ¿qué inspira un proceso de innovación?

Lo inspira, en primer lugar, la cultura que una trae. Una persona que no es inquieta, que no es curiosa, es más difícil que innove. Yo estoy todo el tiempo en actitud de alerta. Cada vez que veo algo que me llama la atención, me detengo y lo exploro. Estoy constantemente entrevistando personas. Me inspira la gente que hace las cosas de manera diferente, los objetos que resuelven su función de manera diferente. ¿Cómo llego a todo eso? Leyendo,
suscribiéndome a newsletters, yendo a museos, a tiendas de objetos raros, coleccionando ideas.

¿Contanos por qué tu mejor autodefinición es la de ser “coleccionista de ideas”?

Cuando yo era piba, todos coleccionábamos estampitas, botellitas chiquititas, autitos. Para la generación de ustedes fueron los papeles de carta o los stickers. Hoy se perdió ese hobby y con él, esa actitud de recolectar, de búsqueda. Y no solo es coleccionar objetos, yo hasta colecciono mentes. Es una técnica infalible. En cuanto veo algo interesante, enseguida googleo a la persona que está detrás de eso, la stalkeo, la empiezo a seguir. Una idea
siempre dispara otra idea. Por ejemplo, veo una cartuchera con forma de banana, al rato identifico que puedo poner una banana de verdad ahí, no es solo una cartuchera. Es cierto, ya hay tupper con forma de banana, pero no es plegable como esta cartuchera de goma. ¿Y si existiera un tupper plegable? Preguntarnos, ir más allá, siempre. Me indigna lo poco que la educación formal nos ha enseñado a preguntar.

La típica, el profesor al terminar una clase dispara: “¿Alguna pregunta?” y todos se callan.

Exacto. Hay que enseñar a preguntar diferente para encontrar respuestas diferentes. Y demostrar constantemente que ninguna pregunta es tonta. Dar lugar a la curiosidad que traemos innata. La educación tradicional fomenta muy poco la creatividad, en general.

¿Hacia dónde tiene que ir?

En las instituciones escolares no hay entrenamiento de las habilidades blandas. Todo el tiempo es “si hablás mucho, hay que callarte; si te reís mucho, no pensás; si llorás mucho, sos conflictiva…”. En general, los docentes no intervienen en la construcción emocional de vínculos y la educación no prevé cómo generar un vínculo efectivo, cómo darte cuenta de si una amistad te potencia o no, cómo entender a ese chico que hace algo que a todos les molesta.

Yo creo que los docentes deberían trabajar más en potenciar la creatividad a través del entretenimiento en la bondad, en la misericordia, en el perdón.

¿Cómo potencian las habilidades blandas la creatividad?

Por ejemplo, si vos tenés tu autoestima más sólida, cuando un docente te dice:”Está muy lindo el dibujo de esa manzana, pero tenés que mejorar sus luces y las sombras”, te permite tomarlo así y no pensar que en realidad está mal y que dejes de querer dibujar. Te tiene que salir primero fea para que aprendas a dibujarla bien. En educación no se trabaja sobre la cultura del error. Las notas numéricas, otra herramienta con una carga emocional tremenda. Los padres ni deberían tener que ver el boletín, porque la calificación es una cosa
entre el chico y su proceso.

¿Y en la crianza? ¿Cómo una madre puede educar o acompañar niños más creativos?

Evitando las salidas más perezosas. Si le das una tablet, el chico no”jode”, pero se aburre enseguida. Yo creo que el jugar con él, sentarte, estar al ciento por ciento… Ojo, tampoco sirve si no lo disfrutás. Hay que disfrutar del juego con nuestros hijos. Permitirnos equivocarnos, estar un poco cansadas pero igual estar ahí para ellos, permitirnos ser humanas. Tenemos la posibilidad de ir por la más fácil o ir por la que en general cuesta más, que es dejar que te ayude a cocinar aunque ensucie todo o dejar que ordene su cuarto aunque ponga todo mal. En general, lo que más les decimos a nuestros hijos es “no toques”, “no hables”. Entonces, después todo les cuesta el doble, sobre todo lo que es diferente. Estamos poniendo mucha cosa en la estructura y poca en lo blando.

¿Qué importancia tienen los juegos?

Muchísima. Son súper inspiradores.

Y el hecho de tener el celu siempre en la mano, ¿sentís que nos ayuda en la estimulación o nos perjudica?

Es verdad que lo online es hermoso porque yo me entero de algo que está sucediendo en este momento en Japón y me parece tremendo. Pero sucede que si estamos solos, nos ponemos a mirar el celular. Antes por ahí leíamos un libro, mirábamos una película, observábamos más la realidad. También sucede que vamos a un lugar que podría interpelarnos y nos desesperamos por registrarlo pero no por vivenciarlo. Y al no vivir, no te mueve tanto, no te llevás tanto.

En lugar de sacar fotos, deberíamos estar con un cuadernito anotando lo que nos despierta eso que estamos viviendo.

¿Sos de anotar tus ideas?

Tengo un “mandarme a mí” en mi celular, inventé un grupo con mi asistente, eliminé a mi asistente y quedó un grupo conmigo. Si no, cuadernito y voy anotando. Uso mucho los dibujitos, ahora estoy a full con el visual thinking.

¿Qué es el visual thinking?

Pensamiento visual. Se llama también cosecha visual. Es una técnica que está en auge entre los educadores. Vos vas hablando y ellos van “recuperando”, tomando apuntes de manera gráfica o visual. Basta de Power Points aburridos con esas imágenes prediseñadas que son un horror. No estimulan a nadie.

Si los profesores no tienen en cuenta su contenido visual, pierden a los alumnos. Tienen que saber contar y también enseñar cómo contar.

Para innovar es fundamental el storytelling.

Totalmente. Si yo tengo una idea bárbara y no te la sé contar, no la ves. Hay que encontrar la manera de cada uno, pero hay trucos: empezar con empatizar con el público, con una pregunta, con una representación visual. Cómo contar la historia es tan importante como la innovación en sí misma.

¿Hacia dónde están yendo los procesos de innovación?

Te va a parecer paradójico, pero para mí está yendo hacia la innovación humana. El otro día me llegó un video de una máquina que operaba a una uva. La están probando. La máquina le sacó toda la piel y se la volvió a poner. Es algo innovador, pero ¿sabés qué sería mucho más innovador? Entrenar a los cirujanos para que sean humanos. Vos estás abriéndome la cabeza para sacar un tumor y si yo no confío plenamente en vos, la recuperación va a ser
una mierda. Lo que no va a poder reemplazar la inteligencia artificial es la capacidad de llegar al otro desde la emoción. Ninguna máquina va a contar historias. El médico tendría que aprender storytelling, para contarle de una forma más didáctica y sentida al paciente todo por lo que va a pasar. Para mí viene por ese lado, por lo humano. Y los líderes más innovadores para mí van a ser los que tengan más capacidad empática.