No hubo obstáculos para Melisa Favero cuando se propuso estudiar mandarín en China. A pesar de recibir muchos “no” en el camino, la egresada de Siglo 21 siguió intentándolo y hoy vive en Nanjing trabajando en su propia consultora.

Melisa Favero comenzó a estudiar chino mandarín fascinada por la cultura y la lengua del país oriental, pero tuvo que dejar para no descuidar el cursado de la Licenciatura en Comercio Internacional que cursaba en Universidad Siglo 21. Su interés por el idioma estaba intacto por lo que junto con su amigo Franco, se animaron a tomar clases partidculares de mandarín, enfocados en obtener el certificado de idioma HSK (Hanyu Shuiping Kaoshi).

En ese tiempo, nos comentan que había becas que ofrecía el Gobierno Chino para estudiar en universidades de ese país. Se solicitaban por medio de la Embajada China en Argentina, en marzo de cada año”, cuenta sobre cómo se enteró de la posibilidad de concretar un sueño. En el otoño de 2015, Melisa y Franco se presentaron con el deseo de poder viajar a China a perfeccionarse.“Por supuesto, no quedamos preseleccionados”, recuerda la joven nacida en Colonia Italiana (Córdoba).

La mala noticia no la dejó de brazos cruzados y empezó a moverse para que las puertas no se cerraran. Así lograron quedar en una lista de suplentes y unos meses más tarde reciben la noticia de que habían sido seleccionados para la beca. Tanto Melisa como su amigo estudiarían un año en la Nanjing Normal University. “Fue uno de los momentos más lindos de mi vida, yo estaba en el campo ese día y celebramos la noticia con mi familia. De no quedar preseleccionada a recibir la beca, sin duda los astros se alinearon y el universo conspiró a mi favor”, dice. Su pueblo natal, ubicado al límite con la provincial de Santa Fe, tiene aproximadamente unos 800 habitantes, la ciudad que la recibiría suma más de 8.335 millones.

Unos días antes de viajar, defendió sus tesis y el 31 de Agosto se tomó el avión a China con su título bajo el brazo.

“El primer mes en Nanjing fue muy difícil. La parte más complicada fue la comida. Yo no estaba acostumbrada a comer cosas picantes ni tan condimentadas, así que solo me alimentaba de frutas. El choque cultural todavía lo siento ahora, aunque ya han pasado tres años, y depende el día me afecta más o menos”, cuenta sobre el inicio de la aventura. También le fue difícil superar la barrera idiomática, aunque con el tiempo pudo hablar mandarín con mayor fluidez, lo que facilitó un poco más la adaptación en ese punto del planeta situado a 20 mil kilómetros de su casa. Conocer el amor fue otra de las razones que hizo que después de cuatro años, continúe viviendo allí.

Alexandru es su futuro esposo y su socio. Sumando a su cuñado Bogdan, abrieron la consultora Guomao Consulting S.R.L. con sede en Rumania, país natal de los hermanos. La principal actividad de la empresa es la facilitación comercial a otras compañías, por ejemplo investigación de mercados para encontrar socios comerciales, control de productos, negociaciones, asesoramiento en temas culturales, entre otros. “Hablando en términos simples, ayudamos a empresas (usualmente rumanas) a encontrar socios en China o vamos a reuniones en representación de ellas para controlar productos y negociar ciertos términos. Nos enfocamos en el mercado chino, aunque no descartamos trabajar con Argentina también”, explica.

Bogdan vive en Rumania y está encargado de la parte administrativa y atención a las empresas rumanas, Alex se ocupa de la arista cultural, además de ser intérprete, y Melisa es responsable de asistir a reuniones y realizar negociaciones.

Mientras se desarrolla su emprendimiento familiar, está realizando la tesis de su Maestría en Comercio Internacional. “Al terminar el primer año de estudio, decidí solicitar otra beca para seguir estudiando en China. Me enteré de casualidad que se ofrecían unas para estudiar en Hohai University. La solicité y no solo la gané, sino que desde la Universidad me ofrecieron otra beca más”. Los tres años de cursado le resultaron interesantes, “porque se aprenden temas que por ahí yo ya conocía o que había estudiado en la Siglo 21, pero desde una perspectiva oriental, completamente diferente. Y también podés hacer muy buenos contactos”.

Para 2019, además de una cargada agenda laboral y académica, tiene previsto casarse. Todavía no se sabe si en Bucarest, Nanjing o Colonia Italiana.